viernes, 15 de noviembre de 2013

Botas nuevas

Ya comenté anteriormente que los suelos de las casas japonesas irradian frío en cuanto empieza a refrescar un poco, por lo que llevo tiempo buscando unas zapatillas de andar por casa que sean especialmente calentitas. He visto varias tipo botas de andar por casa que son perfectas para mis necesidades, pero me he encontrado con el problema con el que nos encontramos todas las personas de pies grandes que vivimos en Japón -aunque esto también me pasaba en España-, que nuestra talla apenas existe.

Hace unos días, buscando botas de andar por casa en una tienda cercana a mi casa en la que aún no había mirado ocurrió algo inesperado. Estaba mirando la zona de zapatos normales por si acaso, y apareció una estantería con bastantes botas bastante molonas para ser una tienda de barrio. Me acerqué a mirarlas ya pensando que lo más grande que tendrían sería 24,5 cm, como siempre, y de hecho las primeras que miré eran incluso más pequeñas, 23,5... Entonces apareció un par de mi talla -bueno, medio cm más grande, pero mejor que sobre a que me vengan pequeñas-, ahí rodeado por un halo de luz imaginario. El precio, 990 yens. Me faltó tiempo para llevármelas, y es que también le tenía ganas a unas botas como estas.

Vale, me encantan los zapatos, qué le vamos a hacer.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Pizza casera

Pasamos el otro día por el gyomu supa para comprar harina, y aprovechando que tienen muchas cosas baratas nos llevamos un paquete de masas de pizza, que nos apetecía hacer pizza casera pero versión fácil. No es que no sepa hacer masa, he hecho varias veces, pero a veces apetece ahorrarse trabajo.
Lo que sí hicimos casera fue la salsa de tomate. Aquí el tomate triturado es bastante caro -y los tomates enteros suelen costar a 100 yens la unidad como poco-, así que lo que hago es comprar latas de tomates troceados o enteros (pelados) y triturarlos en casa, que para el caso el resultado es el mismo. Además lleva pollo picado y aceitunas (españolas, por cierto), todo enterrado bajo mucho queso.
Esta es una de las pizzas. Está tan buena como parece.



lunes, 11 de noviembre de 2013

Escaparate mono de Shingeki no Kyojin

Hacía siglos que no pasaba por Akihabara cuando me volví a dejar caer por ahí y me encontré este escaparate tan mono de Shingeki no Kyojin.

Hasta el muro es mono.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Productos de Kumamon

¡Ya queda nada para saber quién es el ganador o la ganadora del Yurukyara Grand Prix de este año! Desgraciadamente ha ocurrido un caso de tongo y aunque no hayan salido aún los resultados ya se saben... Pero hoy no os voy a hablar de la votación amañada de este año -al menos no hasta que salga el resultado oficial-, sino de cosas que me he encontrado del ganador del año 2011, Kumamon, cuando estuve hace poco en un Don Quijote.
La popularidad de Kumamon no parece decrecer, como podéis ver.

Detergente, pañuelos, curry japonés...

Las zapatillas me llamaron bastante.

Esto es una bebida sin alcohol con pinta de estar malilla, por mona que sea la lata.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Titán de 60 metros

Hace no mucho Kazuki y yo estuvimos por Koshigaya. Aproveché para estrenar el calentador para las orejas que me tejí recientemente en un ataque repentino de ganas de hacer punto -se que parece un gorro, pero está abierto por detrás-.


Curioseando un poco el Animate que hay por ahí, me encontré con un gachapon de Shingeki no Kyojin. Te podía tocar como premio una versión chibi de Eren, Mikasa, Armin, Levi o el titán de 60 metros. Soy mega fan de la versión chibi del titán enorme, así que decidí probar suerte a ver si me salía.
Adivinad quién logró que le saliera a la primera.

En todo su esplendor.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Susto mayúsculo

Estaba sacando el móvil del bolso mientras bajaba en unas escaleras mecánicas cuando se salió de la funda protectora y bajó dando botes de escalón en escalón -escena que ví pasar a cámara lenta- hasta que cayó del lado de la pantalla. En cuanto logré reaccionar bajé corriendo a cogerlo a ver cómo de jodida se había quedado la pantalla, pero para mi sorpresa... Estaba totalmente intacta. De hecho con la de ostias que se ha llevado en la caída lo único que tiene es un rasguño en el borde inferior de la carcasa.

En un estado de entre shock y alivio decidí para recuperarme del susto mirar las máquinas de gachapón cercanas y darme un regalito si había algo interesante, y lo hubo: Figuritas de Funassyi. Eché 300 yens y saqué la cápsula que me había tocado.
El Funassyi que me salió parecía hecho a propósito para la ocasión, en postura de haberse escoñado.

¡Que me mato nasshiii!

Con lo hiperactivo que es Funassyi no creo que sirva para proteger a mi móvil de no escaparse volando otra vez, eso sí.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Papeleos: Antes vs ahora

Desde que me mudé he tenido que notificar de mi cambio de dirección a bastantes sitios, y hoy por fín he ido al último, el banco -porque me mandan cartas de vez en cuando, más que nada-.
Cuando abrí la cuenta en ese banco fui a la sucursal más cercana en Tokio, porque no tienen sucursal en Toda -me tuve que abrir una cuenta ahí por motivos de mi ex trabajo-, pero investigando vi que en Kawaguchi sí que tienen, así que hoy logré quitarme la pereza de encima, cogí la bici y me dirigí allí.

El proceso es realmente fácil si entiendes el suficiente japonés. Mi nivel no es perfecto ni de lejos, pero sí que basta y sobra para la mayor parte de la vida diaria en Japón.
Lo primero de todo fue acercarme a preguntar al abuelete del puesto de información qué tenía que hacer para cambiar los datos de mi dirección. "Pregunte en información. Allí le informarán", que decían en una película de Asterix. El señor me preguntó si traía el hanko, sacó el formulario que necesitaba, me dijo cómo rellenarlo y me dio un papel para esperar mi turno.
Una vez rellené mi nombre, la nueva dirección, y lo sellé con mi hanko, me tocó esperar. Mientras leía en una revista que tenían por ahí una receta para hacer palomitas con caramelo en el microondas me llamaron -me quedé a medias de leer la receta, pero prefiero que me atiendan rápido-. La señorita del mostrador me pidió que le enseñara mi tarjeta o la cartilla para comprobar los datos, algún carnet en el que viniera mi dirección, y luego me pidió que le rellenara algo que se me había olvidado en el papel -le puede pasar a cualquiera, a ver-.
El proceso fue bastante rápido, no más de 5 minutos -hablo como persona que vive en Saitama. Por lo que he visto hasta ahora, los bancos de Tokio suelen estar más llenos de gente-.

Una vez acabado todo y de camino al aparcamiento de bicis, estuve pensando. Es curioso lo diferente que se ha vuelto hacer cualquier tipo de proceso de este tipo en comparación con cuando estaba recién llegada aquí y mi japonés era bastante básico. Ahora puedo leer los formularios mayormente -o deducir lo que no puedo leer por contexto. Y cuando todo falla, uso el diccionario-, y me da menos miedo ir sola a hacer estas cosas.
En el caso de usar un cajero, por ejemplo, la mayoría de los que he visto se pueden poner en inglés -aunque yo los uso en japonés-, pero cuando se trata de papeleo, la mayor parte de las veces es japonés.
Por ejemplo, al mudarse puedes pedir en Correos que te envíen las cartas que vayan a tu dirección antigua a la nueva, y para ello tienes que rellenar un formulario. Tiene parte de explicación en inglés, pero no es suficiente para entender cómo rellenarlo si no entiendes suficiente japonés. Yo fui sola a hacerlo y no tuve mayor problema -lo típico de tener que buscar algún kanji en el diccionario, pero eso es todo-.

Ya os digo, mi japonés no es tan bueno, pero me hace ilusión que sea suficiente para poder hacer una vida normal.

domingo, 27 de octubre de 2013

Patatas fritas con sabor a shichimi

Quienes hayáis estado alguna vez en un restaurante japonés habréis visto ese condimento rojizo y picante llamado shichimi. Pues casualmente pasando el otro día por Don Quijote me encontré estas patatas con sabor al condimento en cuestión.


Las probé con la botella de ryokucha al lado -un tipo de té verde- esperando que picaran como ellas solas, pero para mi decepción apenas pican.
Mi puntuación es: Psé, la próxima vez compraré las que sí se que pican.