También una vez vendí ropa que no me ponía a Closet Child -no es que paguen mucho, pero era mejor que tirarla y mandan a un mensajero a tu casa a recogerla sin coste alguno-.
Recientemente pasando por una tienda de estas, que a veces hay cositas interesantes, me encontré con una pequeña bacteria feliz con ganas de fermentar, y no se cuánto costaría originalmente, pero me la llevé a casa por 80 yenes.
¡A fermentar!
Se trata de Bacillus natto, usada en la preparación de, lo habéis adivinado, natto. Nada más llegar a casa enseguida se llevó bien con mi Aspergillus oryzae. Debe de ser porque ambas se usan para preparación de comida japonesa.
¡Fermenta, fermenta, fermenta todo lo que puedaaaas!

