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lunes, 16 de noviembre de 2015

Otoño en Kawaguchi

¡Buenas-nas!


La última semana he sido atacada por un virus maligno del resfriado y por mucho curro, pero ahora ya puedo respirar -en los dos sentidos. Se siente bien el recuperar el sentido del olfato-. Lo malo es que sigo con una tos persistente que no parece tener ninguna intención de dejarme. Esperemos que se me cure o me ponga los abdominales tochos, una de dos.
Y dejando lo de mi tos a un lado, en pleno relax mirando las fotos del móvil me di cuenta de que paseando por el parque de al lado de la estación de Kawaguchi, le había sacado fotos porque estaba bonito en plan otoñal, y se me olvidó totalmente subirlas.
Pues aquí tenéis Nishikouen a finales de octubre.




De noche este mismo camino está iluminado de un modo bastante bonito.

domingo, 5 de abril de 2015

Hanami 2015

Otro año más llega la primavera, las alergias, los vendavales y los cerezos en flor. Como el año pasado hice comida española para el hanami, este año decidí probar a hacer comida asiática, y me aventuré con platos que no había preparado antes.
Lo primero fue maki sushi. Hice 2 variedades, negitoro -atún picado con tallo de cebolleta picada-, y rollitos de tortilla francesa, pepino y jamón cocido.


Por cierto, para los interesados en intentar prepararlos pero que no contáis con una esterilla para sushi en casa. Yo usé una toalla de cocina cubierta de papel film transparente para enrollarlos, y el resultado no está mal.

Además preparé rollitos de primavera, aunque con mi manía de alterar las recetas a mi gusto, acabé preparando un relleno diferente al típico, pero que sabía que nos iba a gustar a los dos. Por si sentís curiosidad, usé carne picada de cerdo y ternera marinada en salsa de soja y vino blanco, y luego añadí cebolla, tallos de cebolleta, pimiento verde, ajo y un poco de queso -lo que comentaba de que suelo alterar las recetas-.

Para completar el menú, Kazuki preparó su famoso karaage -pollo frito rebozado-, y luego como todos los años, compramos unos cubatillas en el konbini -el alcohol forma parte de la tradición japonesa. Si no me creéis pasad por cualquier parque japonés con cerezos por estas fechas. Borrachuzos por todas partes-.

Con todo metido en una bolsa, nos subimos a la bicicleta y nos fuimos a un parque lleno de cerezos que hay al lado de la estación de Kawaguchi. Allí encontramos un sitio a resguardo del viento -era uno de esos días que tienes que andar de lado, ya es casualidad-, y sacamos la comida. Lo positivo es que con tanto viento no dejaban de volar pétalos de flores, como si estuviera nevando. Muy bonito todo.


Para llevar la salsa de soja para el sushi, compré unas mini-botellitas para bento con forma de cerditos. Son geniales.


 Y vale ya de hablar de comida, vamos a ver las flores.






Qué bonico tó.