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martes, 2 de abril de 2013

Miraikan

El mes pasado estuve acompañando a un grupo de estudiantes de instituto de Iwaki, en Fukushima, que estaban de viaje de estudios por Tokio.
Tras reunirnos en la Todai -Universidad de Tokio, de la que hablaré próximamente-, donde ya habían pasado la mañana haciendo turismo y comprando recuerdos, fuimos al Miraikan, el museo de ciencia emergente e innovación, que se encuentra en Odaiba, al que ya hacía tiempo que quería ir, a decir verdad.
Es más para ir que para verlo en fotos, la verdad es que es bastante entretenido. Me encanta el planeta que tienen girando por ahí en medio.



Se podían realizar varios experimentos dependiendo de la planta. Yo me lo pasé bien simulando una extracción de un tumor cerebral de un paciente de mentira, aunque esto no acabó de triunfar entre los niños.
No hice muchas fotos porque pasamos más tiempo en la tienda de recuerdos que viendo el museo en sí, pero la verdad es que también tienen cosas chulas en la tienda.

lunes, 11 de abril de 2011

Honjo Bosai-Kan

El día del gran terremoto comenté que esa misma mañana había estado de excursión escolar en el Honjo Bosai-kan, es decir, el Honjo Life Safety Learning Center. Pues bien, he decidido explicar qué tipo de cosas se aprenden en un lugar como este.

Se encuentra en la zona de Kinshichou, inconfundible por el donut gigante y por lo bien que se ve el Tokyo Sky tree desde ahí.


¡Hemos llegado!

Lo primero que te encuentras nada más entrar es la tienda de recuerdos. Típico. En ella se pueden comprar alimentos de fácil preparación y larga duración en caso de desastres naturales, kits de emergencia y ese tipo de cosas. Al menos son recuerdos útiles, y no la típica caja de mochi.


Tras ponernos unos vídeos sobre el gran terremoto de Kansai que hubo años ha, y llevarnos a una especie de mini cine con una proyección de una versión dramatizada del mismo terremoto, fuimos a experimentar cómo escapar de un edificio en caso de incendio. No saqué fotos porque era complicado en ese tipo de situación. Primero nos explicaron cómo se suele propagar el humo en caso de incendio en un edificio y a qué velocidad, y cómo huir. Luego nos metieron en una especie de "laberinto" -no era exactamente un laberinto, pero daba la impresión- lleno de humo, como si hubiera habido un incendio. Teníamos que cubrirnos la cara con una toalla -que nos trajimos de casa, ya nos habían avisado- y correr muy agachados por debajo del humo siguiendo las señales de emergencia. Si no lográbamos abrir cada siguiente puerta y huir a tiempo nos eliminaban del juego, pero acabé el simulacro bien.

Lo siguiente fue el simulacro de terremoto -me llegan a contar lo que iba a ocurrir unas horas después en Japón y no me lo hubiera creido-. Nos metían en una plataforma simulando una habitación, y teníamos que escondernos debajo de la mesa protegiéndonos la cabeza, que es lo que recomiendan, para que no se nos cayera nada encima que nos pudiera causar daño. El terremoto del experimento era de grado 7.


Lo siguiente fue aprender a usar un extintor, y apagar un incendio simulado. Nos dividimos en grupos de cuatro personas, y algunos logramos apagar el incendio, otros no.

¡Fiesta de extintores!


Lo último fue el simulacro de tifón. No un tifón de esos a los que ya me he acostumbrado, sino uno tocho. Nos dejaron ponernos unos chubasqueros y nos metieron en una sala donde hacía mucho viento y "llovía" mucho. La toalla fue útil tras esto.

La verdad es que fue una excursión muy útil.

Hemos sobrevivido a los simulacros.

martes, 7 de septiembre de 2010

Cal vuelve al instituto

En mi escuela se hacen excursiones de vez en cuando, intentando que sea siempre educativa/un modo de que usemos japonés en la vida real/experimentemos algo de Japón/etc. En esta ocasión, como estoy en la clase de nivel superior, han decidido que ya podemos comunicarnos con adolescentes en japonés, así que nos hemos ido de excursión a un instituto de un lugar llamado Kita-Ageo, en el ojete de Saitama más o menos.
Una vez allí, nos íbamos a reunir con dos clases del último año, y nos iban a hacer preguntas sobre nuestros respectivos países, etc. Yo sinceramente, no confiaba en mi habilidad para comunicarme con niñas de 17 años en un idioma que aún no domino -estuve en lo cierto, algunos ratos no sabía en qué idioma me estaban hablando. Mi profesora, una japonesa de 45 años, tampoco, así que al menos no se debe a mi habilidad para aprender idiomas-.
Nuestra profesora nos iba diciendo "¡Recordad que hoy sois los representantes de vuestro país!". En orden alfabético representábamos a Corea, España, Estados Unidos, Filipinas, Inglaterra, Tailandia, Taiwan y Vietnam -y porque nos faltaba la rusa y la finlandesa, que si no... XD-.
Uno de los profesores de la escuela nos hizo cartelitos con nuestros nombres. Para no variar el mío estaba mal escrito. Aquí llamarse Celia es como llamarse Zsolt en España.

Cosas que he aprendido:
-Ser un inglés alto te convierte en el objeto de deseo de todas las niñas por estos lares.
-Las pijas que se dedican solo a tocarse el pelo y mirarse las uñas, hablar en plan pava y solo con intención de ligar existen fuera de los manga y las teleseries -aunque mi compañero de clase muy disgustado no parecía, ¿eh? XD-.
-Explicar que lo único que he hecho para arreglarme antes de ir es lavarme la cara provoca histeria colectiva en el sector femenino. Todas quieren ser tan monas como yo sin maquillar -eso me llegó a lo más profundo, ya tengo carga de ego para un tiempo XD-. Una chica me llegó a preguntar -más bien gritar- que qué hay que comer para tener las pestañas como las mías -creo que ya he explicado en alguna ocasión que las pestañas asiáticas son naturalmente cortas, lisas y no demasiado pobladas-.

El caso es que nosotros íbamos en teoría a hablar de la relación entre nuestros países y los suyos, y cómo nos sentíamos ante la vida y cultura de Japón, pero ya se sabe que a ciertas edades todos hemos sido así. Aquí también.
Probablemente de otro modo no hubiera tenido la oportunidad de hablar con colegialas y visitar un instituto japonés en la vida real, así que ha sido una experiencia.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Excursión del cole

Sí, a mi edad me he ido de excursión con la escuela, manda huevos. En mi escuela organizan una excursión cada trimestre, pero la del trimestre pasado era a una fábrica de coches, así que al final me la salté -por lo que me contaron, no me perdí nada-.
Esta vez el sitio prometía. Era a la fábrica de Lotte -una fábrica de dulces varios-. Aún recuerdo cuando en el colegio siempre queríamos que nos llevaran a la fábrica de Fiesta pero no nos llevaban. Pues bien, por fín me he podido desquitar, muchos años después.
El segundo punto bueno es que la estación más cercana a la fábrica, llamada Musashiurawa, está a 7 minutos de la mía en tren normal, y algo menos en tren rápido, así que pude dormir una hora y media más, que se agradece de vez en cuando. ¡Vivan las fábricas en la prefectura de Saitama!
Nada más llegar nos esperaba el koala de Koala no march en tocho.

Porque era un canteo, que si no ese koala estaba ahora en mi casa.

El caso es que no nos dejaban hacer fotos dentro, así que no voy a poder enseñarlo, pero consistió en esto:
Entramos a una sala donde nos pusieron un vídeo sobre la historia de Lotte -apasionante, vamos-, pero luego llegó el señor que nos iba a hacer la ruta, y pudimos hacer degustación de chocolate para ver la diferencia entre cuando está procesado y cuando no.
Luego tocó visita por donde tienen las máquinas de hacer pastelitos y tal. Ahí nos hicieron llevar gorra y zapatillas de interior -nos llevamos fundas para los pies, que servían igual-.
Una vez volvimos al punto de partida, resultó que nos habían preparado bollos y galletas de Koala no march con y sin chocolate dentro, para que probáramos la diferencia. Podíamos coger lo que quisiéramos, así que comimos bastante, sí XD.
Luego nos regalaron una caja de un snack llamado Toppo, que es la versión invertida de los pocky -el chocolate va por dentro en vez de por fuera-, y una caja de Koala no march.

Ahora que ya se dónde está, volveré alguna noche a robar el koala de peluche gigante ò_ó.