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viernes, 21 de enero de 2011

Máquina expendedora de bebidas con pantalla táctil

En todos los sitios a los que he ido en Japón había sin excepción al menos una máquina de bebidas. Puedes ir al pueblo agrícola más pequeño que se te ocurra, que en medio de la nada hay una máquina que sirve refrescos, tés y cafés varios.
Recientemente han aparecido en algunas zonas de Tokyo máquinas de bebidas con pantalla táctil, pero aún no había visto ninguna en vivo... al menos hasta que pusieron una en Shibuya, en plena salida del andén de la línea Saikyou.
Este es el aspecto que tiene:


No tiene botón alguno. Hay una pantalla táctil, un lector de tarjetas IC -yo suelo usar la mía para pillar bebidas de las máquinas. Al menos de las que tienen lector-, y por lo demás lo normal, el hueco para meter billetes y monedas, el del cambio y por donde sale la bebida.


La pantalla, muy majeta ella, te pregunta si quieres beber algo.


Esto es todo lo que ofrece esta máquina en concreto para beber.


Pero tras mirarme con esos ojos tan grandotes, me hace algunas recomendaciones -las etiquetas en rojo bajo algunas de las bebidas dicen "osusume", es decir, recomendación-.

Me ha recomendado una bebida vitamínica, café... ¿tan mala cara me ve el cacharro este?

Pero he decidido que ni vitaminas ni café.

El Red Bull es caro en todas partes. Las bebidas con un copo de nieve son frías, y las de la llama son calientes.

Por si te quedaban dudas antes de pagar, te explica un poco qué clase de bebida es -aunque yo haya consumido litros y litros de Red Bull ya a estas alturas-.


Lo demás es como cualquier otra máquina. Pagar y llevarte tu bebida.
Yo en realidad tengo la costumbre de usar la otra máquina de bebidas que hay al lado del fotomatón de la misma salida, y mientras la máquina futurista no venda mi bebida energética habitual -que sí que vende la otra- voy a seguir usando la clásica. Aún así esta me parece maja.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Trámites inevitables

Ayer se acabó el puente que tienen aquí por el comienzo del otoño, así que fuimos por la mañana a solicitar el carnet de extranjero/a, también conocido como alien card. Una vez conseguido el papelote que te dan para llevar en 3-4 semanas y que te den el carnet de verdad, solicité también el seguro médico (en otra ventanilla, ya se sabe…). Eso me lo hicieron en cuestión de unos minutos.

Afortunadamente iba con Kazuki, ya que mi nivel de japonés aún no llega a nivel de entender a funcionarios hablando keigo a toda leche.

Como para poder comprar un móvil, abrir una cuenta en un banco, etc., te piden la alien card, pedí un justificante oficial que viene a decir que estoy esperando a que me la hagan, pero que estar, se está haciendo. Cuesta 300 yen por copia. El papelote me ha servido para comprar un móvil, pero no para abrir una cuenta en un banco. De hecho, de 4 bancos distintos que hemos visitado, en 1 me pedían tener hanko, es decir, un sello que usan los japoneses para firmar, y que contiene los kanji del apellido de la persona en cuestión. Yo pensaba que era de sentido común que no tuviera, pero se ve que la señorita de la oficina no lo pillaba. En otra oficina lo que decían es que o tenía el carnet ya hecho o no les valía el justificante, y en todas, que hasta que no lleve 6 meses viviendo allí, me pueden ir dando pomada ahí donde me duela –siempre dicho muy educadamente y con muchas reverencias de 45 grados-.

Como tener una cuenta bancaria ahora mismo no me corre prisa -para pagar bastantes facturas no hace falta domiciliarlas en una cuenta bancaria-, ya iré con calma visitando más bancos hasta que cuele uno.


Como comentaba antes, lo que sí que tengo ya es un móvil japonés. Estuvimos investigando varias compañías, y la que me salía más rentable era AU. Hay una oferta por la que el móvil te sale gratis, y solo pagas por establecer la línea –y por el cargador-. Para mi contrato, he cogido la cuota mensual más barata también.


La verdad es que es un móvil bastante chulo. Lo escogí por dos motivos: se le puede poner el software en inglés y me gusta el diseño. Es el SH001, en color rojo. La cámara de fotos del móvil parece incluso más moderna que la mía normal.

Ahora solo me falta lograr entender el manual, que solo viene en japonés. Tengo más o menos pilladas las funciones básicas: cambiar la melodía, hacer fotos, usar la agenda, etc., pero si he sobrevivido a desayunar una hamburguesa de tofu esta mañana, también puedo con el móvil.