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miércoles, 4 de agosto de 2010

Verano, cuando el infierno se congela

El verano de Japón tiene el peor clima -veraniego, se entiende- que he conocido. La primera vez que estuve en Japón fue en pleno agosto, y me preguntaba por qué todo el mundo llevaba una toalla pequeña encima. Ahora soy yo la que también la lleva. El calor combinado con la elevadísma humedad hace un efecto con el que suelo sudar probablemente 3 veces más del agua que pueda ingerir en un día. Por eso llevar una toallita es útil, así puedes secarte los chorros de sudor que te corran por el cuerpo -desgraciadamente esto es literal-.
En Madrid con 40 grados no sudaba ni la mitad de lo que puedo sudar aquí con 35 grados, claro que el clima de Madrid es seco. Si intento ponerme crema hidratante, mi piel con el exceso de humedad la escupe -no literalmente-. En realidad esto tiene un punto bueno, ya que tengo la piel genial últimamente. He dejado de tener cierto problemilla en la piel, y ya nunca me duele la garganta.

Con este calor horrible, además de las abuelas robocop de las que hablé anteriormente, me he fijado en que muchísima gente lleva manga larga, chaqueta, leggings, medias... La gente que va de traje y corbata, vale, no les queda otra que sufrir, pero la que no... Pues bien, esto también tiene su explicación. No es solo porque se considere fashion o porque aquí se evite ponerse la piel morena como si fuera la lepra. Uno de los motivos principales es el abuso de aire acondicionado.
En la calle hace 35 grados, pero entras al tren y el aire acondicionado está suficientemente fuerte como para producirme un dolor de cabeza. Tal vez hagan 23 grados como mucho dentro.
Volvemos a la calle, ostia de 35 grados en toda la cara. Entro en alguna cafetería y veo gente con chaqueta y tiritando. En un rato yo estoy igual. ¿Cuánto hace dentro, 20 grados?
En la escuela igual. La semana pasada tuve un examen en el que no me pude concentrar porque estaba tiritando de frío durante las 3 horas que duró por la mierda del aire acondicionado.

Yo soy una persona recia y sana, así que aún milagrosamente no me he puesto enferma, pero me queda poco. El aire acondicionado usado de manera moderada me parece bien, pero debido a esto le tengo un odio visceral a los aires acondicionados. Yo en casa lo uso para no morir de deshidratación, pero lo tengo a una temperatura moderada -y por la noche pongo mejor el ventilador, para no ponerme mala-.

Esto no ocurre solo aquí. En cualquier oficina de España tengo la teoría de que ponen el aire acondicionado haciendo apuestas, a ver cuántas bajas consiguen. Nunca he entendido esta manía por pasar frío.


Enviado desde mi lugar fresco en frente del ventilador.