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miércoles, 16 de agosto de 2017

El retorno de la estación de las lluvias

Este año no llovió mucho en la "estación de las lluvias" -por eso mismo lo entrecomillo-, y luego llegó el verano, y el calor, y... las lluvias. Últimamente ha llovido tanto que Kazuki y yo hemos empezado a llamarlo "la segunda estación de las lluvias".

Las plantas de mi terraza están encantadas, eso sí.

Eso conlleva mucha humedad, claro, pero lo que no esperaba fue el fenómeno que observé el otro día en casa. Empezó a salir niebla del aire acondicionado.
Desgraciadamente no tengo fotografías para enseñarlo, pero imaginaos estos aspersores que sueltan gotas muy finas y que usan para "regar" algunos sitios para bajar la temperatura.

jueves, 23 de junio de 2016

Ame onna

Cuando llega la estación de las lluvias me doy cuenta de que soy lo que en Japón se conoce como una "ame onna", es decir, una mujer que atrae la lluvia. Bueno, en realidad mi caso es un poco diferente, ya que mi poder solo se activa bajo ciertas circunstancias. Estos últimos días todas y cada una de las veces que he salido sin paraguas porque en teoría no iba a llover ha llovido, y todas y cada una de las veces que he salido con paraguas porque iba a llover no ha caido ni una gota.
Empiezo a dudar que sea casualidad...

Y siguiendo con el tema de las precipitaciones, hoy tocan fotos de días nublados.

Tennozu Isle.

Kawaguchi motogou.

martes, 7 de julio de 2015

Llega Tanabata de nuevo

Otro año más llega Tanabata, aunque esta vez se me había pasado totalmente. No tener ni un solo día sin lluvia y sin ver ni un resquicio de cielo a través de los nubarrones grises te embota los sentidos.

Lo sigo prefiriendo al verano japonés, eso sí.

Había visto algunas ramas con los papelitos que cuelga la gente con sus deseos, pero como este año no he pasado por al lado de ninguno con papeles disponibles en ese momento, al final ha llegado el día sin haber pedido ningún deseo.
El caso es que me he dado cuenta de que era hoy mirando una página de cosas monas en internet -una de mis aficiones-. Por eso he decidido que lo iba a usar como excusa para ponerme mona, y aquí tenéis el look tanabatero.

No me dí cuenta del mechoncillo suelto hasta después de hacerme la foto.

No me gusta el color blanco, no.

Si os ha dado tiempo a pedir algún deseo, esperemos que se cumpla.

martes, 10 de junio de 2014

La estación de las lluvias

Nos encontramos en plena estación de las lluvias -tsuyu en japonés-, la cual, aunque los japoneses dicen tener solo 4 estaciones, yo la consideraría la quinta. Se caracteriza, como el nombre dice, porque llueve mucho y los niveles de humedad se disparan. La lluvia no dura mucho -de momento llevamos como una semana o así de lluvia a diario y parece que va a seguir-, pero la humedad se mantiene ya durante meses.
Por eso mismo yo todos los años solía hacerme la permanente lisa antes de que empezara, ya que mi pelo es naturalmente "ondulado" -en realidad lo definiría como "masa de forma aleatoria"-, pero este año por motivos personales que no voy a comentar he decidido no hacérmela.
Es mi primera estación de las lluvias con mi pelo al natural, y la transformación ha resultado bastante evidente. En vez de con fotos os lo voy a ilustrar con dibujos que he hecho en el ordenador -aunque estoy intentando mejorarlo, tengo muy mal pulso cuando se trata de dibujar con tableta gráfica-.
En el primero me tenéis con el pelo guay en un día normal tras secármelo con el secador, antes de que llegue la estación de las lluvias.


En el segundo podéis ver lo que le ocurre a mi pelo unos 30 segundos tras salir a la calle en la estación de las lluvias y los meses posteriores. Esto ocurre indendientemente de que me alise el pelo o no.


Lo mismo consigo crear una nueva moda.

martes, 12 de julio de 2011

Teru teru bouzu

Teru teru bouzu es el nombre de un amuleto que se hace en Japón y se cuelga en la ventana cuando no quieres que llueva. Siendo un país muy lluvioso, algo hay que intentar. Pues bien, un día que no quería que lloviera hice uno, y vaya si funcionó. Según la predicción meteorológica iba a caer una buena, y al final no cayó ni una gota.
Os presento a Teruki:

¡A TOMAR POR CULO LAS NUBES!

Normalmente se les hace con cara simpática, pero mi Teru teru bouzu gritón resultó ser igual de efectivo.

sábado, 30 de octubre de 2010

Número 14

Este fin de semana es Halloween, con lo cual se hacen eventos varios por Tokyo, como la fiesta en la que iba a trabajar en Roppongi pero en la que al final no trabajo porque hoy tenía planes que me atraían más.
Hoy iba a ir a Disneyland con Izumi y algunas amigas suyas (no todo mujeres, pero mayoría), pero nos ha venido un tifonazo increible, el número 14.
Como cuando nos comemos un tifón que viene derecho al archipiélago nipón, lleva todo el día lloviendo a raudales y con viento bastante fuerte. Algunos trenes se han visto afectados por ello tambien, al parecer.
Por supuesto, hemos tenido que postponer lo de Disneyland -imaginaros la fiesta en un parque de atracciones en medio de un tifón-, pero ya habrá más fines de semana para ir.

Aún así, por no estar todo el día en casa, he ido al supermercado que hay a 5 minutillos de mi casa a comprar un humidificador, porque llevo con la garganta hecha una pena desde que empezó el otoño y me hace falta. Además me arrepentí el invierno pasado de no comprar uno, y ya iba tocando.
Nos hemos empapado como si nos hubiéramos tirado a la piscina con ropa, pero ya tengo humidificador.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Paraguas

Una cosa que me llamó mucho la atención la primera vez que vine a Japón fueron los paraguas transparentes.
Recordé esto cuando me comentó Kazuki que vio en la tele la típica entrevista a extranjeros por la calle en la que les preguntan qué es lo que les sorprendió de Japón -digo típica porque es una de las preguntas top 10 que te hace cualquier japonés la primera vez que habla contigo junto con si te gusta el natto y si puedes comer con palillos-. Uno de los entrevistados comentó lo de los paraguas, y en ese momento volvió a mi cabeza la sensación de hace varios años ya.
Yo ahora tengo varios paraguas transparentes en casa -más uno rosa plegable que suelo llevar en la mochila, que todavía no he encontrado plegables transparentes-, y los encuentro muy útiles. El típico día de lluvia combinada con viento puedo llevar el paraguas delante de mí y aún así ver el camino. Además debido a la falta de espacio en las ciudades gran parte de las tiendas se encuentran en segundas, terceras e incluso octavas plantas, así que es necesario poder mirar hacia arriba si buscas algo. Si además puedes hacerlo sin mojarte, mejor.
No todo el mundo lleva paraguas transparentes, pero sí que se suelen ver muchos.