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jueves, 16 de febrero de 2017

Gemelitos

Ayer estuve por Roppongi porque tenía un casting.

Llevo hasta pintalabios y todo. Si no me cogen no será por no ir monísima.

A la vuelta, de camino a Azabujuuban porque me pillaba mejor para volver, me encontré con esta escena adorable. Un señor mayor y su carlino vestidos a juego -me encantan los carlinos, son tan monos y arrugaditos-.


La verdad es que en Japón lo raro es ver perros sin ropa. Yo ya me he acostumbrado de verlo a diario.

Ya casi en la estación apareció otro animal, pero esta vez no era un perro sino una rana -bueno, dos-.

Croac.

Croac croac.

En el cartel de detrás explica el por qué de las dos ranas. Al parecer según cuenta una leyenda antigua -así explicado por encima- una rana ayudó a apagar un incendio saliendo de su estanque y escupiendo agua en el fuego, y por eso se le venera.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

A Nara por accidente

Cuando se nos acabó el tiempo en Petton cafe teníamos pensado ir a visitar un templo en Kyoto llamado Fushimi Inari Taisha. Para ello nos dirigimos a la estación, miré en mi aplicación de rutas de trenes -Norikae annai, no puedo vivir sin tí-, y nos subimos en el tren del andén y la hora que salía en la aplicación.


En teoría eran solo tres paradas, pero cuando la tercera parada resultó tener otro nombre me levanté a mirar el plano de líneas de tren que ponen encima de la puerta, y resultó que íbamos en dirección contraria a nuestro destino... -Norikae annai, me siento traicionada- El tren en el que nos montamos iba a Nara, así que ya que estábamos decidimos ir allí, que nunca habíamos estado.
Nara se encuentra en una prefectura distinta, así que ese día acabamos visitando tres prefecturas de la región de Kansai, así con la tontería.

En la estación de Nara nos recibió la mascota de la ciudad, Sento kun.

No cuenta con mucho éxito. Es fácil adivinar el por qué.

La idea era ir a ver lo famoso de la zona: Los ciervos salvajes del parque de Nara y el templo Todaiji. Para eso cogimos un autobús y llegamos a nuestro destino. Ya desde el autobús empezamos a ver ciervos por todas partes, y cuando bajamos... Más todavía.

¡Hola!

Hay carteles avisando de que aunque son muy monos -bueno, vale, esa parte la he añadido yo-, no dejan de ser animales salvajes y hay que tener cuidado porque pueden atacar a la gente. Imagino que ese es el motivo por lo que les han cortado los cuernos a los que tenían.

Hordas y hordas de ciervos.

Intentando socializar con uno.

Aunque se los vea tan tiernos y majetes, tened cuidado si lleváis comida encima, porque os acosarán sin piedad. Yo lo sabía de antemano y procuré no llevar nada comestible.


Si vas con cuidado te puedes hacer fotos con ellos. Me dio por probar a ver si era posible tomarte selfies con ellos y lo logré -viviendo a tope-.

Aquí con mi colega Bambi, de juerga.

Avancemos un poco más y entremos en Todaiji.


En el interior hay una estatua de Buda enorme.


A la vuelta decidimos ir andando, ya que vimos desde el autobús una estación que nos pillaba mucho mejor para volver a Osaka.


Adiós, Nara.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Los kitsune no son inmunes al frío

Estábamos Kazuki y yo andando de camino a Ebisu cuando, entre los edificios de la zona, apareció escondido este pequeño templo.


Lo que me hizo subir las escaleras hasta el templo y acercarme fueron los kitsune. Así de monos los habían dejado.


Los baberos rojos son bastante comunes, pero los gorritos y las mantitas para la cola ya son mucho menos habituales. Viendo la variedad de colores, me imagino a una abuelilla de la zona pensando "pobrecicos, ahora con todo el frío que viene", y haciéndoles unos gorritos de punto.

lunes, 9 de febrero de 2015

Genkakuji o Konnyaku Enma

Kazuki y yo un día empezamos a andar en Ikebukuro sin rumbo concreto, y acabamos en el Tokio Dome. Hacia el final del paseo, a Kazuki le llamó la atención el nombre de un templo, ya que en el cartel de fuera ponía "Konnyaku Enma".
¿Y qué tiene eso de curioso? Pues el konnyaku es un tipo de gelatina insípida hecha de un tubérculo, que se usa bastante en estofados, por ejemplo, y Enma es, en la mitología budista, el rey del infierno y juez de los muertos.


Dentro vimos que este templo se llama Genkakuji -源覚寺. También se conoce como Konnyaku Enma-, y ya pudimos ver la historia y el porqué del curioso nombre.

Cuenta la leyenda que una anciana que tenía problemas con la vista solía ir a ese templo y rezar a una estatuilla de madera del rey Enma para que le ayudara. Un día que se encontraba allí rezando él le dijo que se quitaría uno de sus ojos para dárselo a ella, y cuando miró a la estatuilla, a ésta le faltaba un ojo, con sangre saliendo del hueco, y ella de repente podía ver bien. Esta mujer era muy pobre, pero quería agradecérselo, así que dejó de comer su comida favorita, que era konnyaku -es barato- para llevársela a él como ofrenda.


Por esto, actualmente venden konnyaku en el templo, y se puede rezar al rey del infierno para problemas relacionados con la vista.

Esto es konnyaku, para quienes no lo hayáis visto antes.


En las ema del templo podemos ver representaciones de Enma tuerto, pero también hay otra figura que llama la atención.


Eso que parece una montaña de sal con delantal es... exactamente eso, una montaña de sal con delantal. Hay un pequeño altar con un par de montañitas de sal a las que se puede rezar, pero no investigamos el porqué de esto.

martes, 24 de junio de 2014

Fotos de turismo por el Kawaguchi rural

En la anterior entrada podéis ver el vídeo de ciclismo por la zona apueblada de Kawaguchi -veo que apenas tiene visitas, así que os animo a ver aunque sea un par de minutillos, leñe-. Hoy tocan algunas fotillos también.
Este es mi look del día.

Me encanta esta camiseta.

Por el camino nos encontramos un templo llamado Mizu-jinja, que se podría traducir como el templo del agua. Era muy pequeñito, pero curioso de ver.



Un poco más adelante encontramos un baño público con unos bancos para descansar también. Lo único es que estaban ocupados por un gato lugareño.

A veces creo que hay más gatos japoneses que humanos japoneses.

Al estar en Saitama la mascota de la prefectura, Kobaton, se encontraba en varios carteles por el camino avisando de cosas varias, como en el siguiente, en el que pone que por ahí también pasan tractores.

Por cosas como esta vivo en la zona de civilización en vez de en la apueblada.

sábado, 1 de marzo de 2014

Tsuki Jinja

Aprovechando que un día el clima decidió darnos un descanso de tanto frío, Kazuki y yo hicimos un día de ciclismo. Cuando estábamos pasando por Urawa, un templo llamó mucho mi atención, e insistí en que paráramos a verlo.
Se trata de Tsuki Jinja -el templo Tsuki-, un templo shintoista dedicado a la diosa Amaterasu, su hermano Susanoo, y la diosa Toyouke-bime (esta vez lo he investigado).

¿Qué tiene de especial este templo? Lo primero que llama la atención son sus animales guardianes. Lo normal es ver koma-inu (son animales mitológicos con aspecto de híbrido entre perro y león), pero este templo shintoista tiene koma-usagi, es decir, conejos protectores.

Son adorables.

Nos adentramos un poco más, y llegamos a la típica fuente con cazos para lavarse las manos -y beber-. El caso es que había visto caños normales o estatuas de dragones, hasta ahora, pero aquí de lejos tenía una forma muy redondita como para ser un dragón.


¡Pero si es otro conejito!


Hay más conejos todavía.



El templo no es todo cosas monas, claro.



martes, 9 de julio de 2013

Templos de Kawaguchi

Un día de estos que nos ponemos a mirar el Google maps para decidir la siguiente ruta en bici, Kazuki encontró una zona en Kawaguchi con varios templos juntos, así que decidimos ir hasta allí.
Aunque vivamos muy cerca de la frontera entre Toda y Kawaguchi, esta es una ciudad bastante grande, así que da para varias rutas ciclistas.

Os ahorro la ida. ¡Hemos llegado!

Y esto es lo que vimos.








El WC. No recomiendo visitarlo.

martes, 21 de mayo de 2013

Lugares aleatorios de Saitama

Continuando con la entrada anterior, comentaba que fuimos en bicicleta a Nishi Urawa, que se encuentra en la ciudad de Saitama, en la prefectura del mismo nombre. Tras comer y volver por un camino distinto, nos encontramos con sitios chulos que no habíamos visto antes. Lo primero, un parque bastante majete para tirarse un rato una vez se tiene el estómago lleno.




Continuamos el trayecto, y se nos hizo algo tarde, pero gracias a ello pudimos ver el atardecer.


Y gracias a ese atardecer que nos hizo desviarnos un poco del camino, nos encontramos un par de templos.