domingo, 28 de diciembre de 2014

Las obras del gas

Desde que me he mudado a este barrio ha habido obras de todo tipo, pero rara vez hemos estado más de una semana sin que levantaran el asfalto, demolieran algún edificio, construyeran otro, etc. El día que acaben mi barrio va a quedar precioso, vamos.

El modo japonés de hacer obras cuando se trata de agujerear el asfalto es bastante curioso. Por ejemplo ahora están con las tuberías del gas, y lo que hacen es llegar a las 8 o las 9 de la mañana, agujerear una parte de la carretera, e intentar acabar con ese hueco antes de que acabe la jornada del día. A eso de las 5 de la tarde lo tienen acabado y asfaltado, de modo que pueden volver a circular los vehículos normalmente.
Al día siguiente agujerean el trozo siguiente de la carretera, y así van agujereando y asfaltando un trozo y otro más hasta que acaban. Esto puede durar depende de lo que estén haciendo entre unos días y unos meses.

La zona que están agujereando ahora es justo la calle que pasa al lado de mi edificio. Estaba yo en casa a eso de las 5 de la tarde, que es cuando les toca ir acabando, cuando de repente sonó el timbre del portal. Descolgué el telefonillo para preguntar quién es y resultó ser uno de los obreros que están ahí trabajando en esta obra. El señor estaba llamando a todas las casas para avisar de que ese día no iban a poder acabar a tiempo y que iban a estar hasta tarde por la noche -de hecho estuvieron hasta casi medianoche al final-, que sentía las molestias, rogaba nuestra colaboración y que probablemente no tuvieran que cortar el gas ni nada, pero ruido sí que iban a tener que hacer, claro.
Le dije que vale, que lo entendía, e imagino que le quedaban aún algunas casas por avisar, porque luego llamó una vez más a la mía por error. Me alegra que no sea un edificio como en el que vivía antes, sin portero automático, porque al pobre le hubiera tocado ir de puerta en puerta...

Se agradeció el gesto.

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