lunes, 9 de diciembre de 2019

Endometriosis en Japón 5. Las últimas preparaciones antes de ingresar en el hospital

¡Hola! ¡Ya me han operado y sigo viva! No ha pasado todavía una semana completa, así que aún tengo bastante poca energía, pero ahora que voy recuperando fuerzas he decidido seguir contando la experiencia en este, mi blog.

Mi última visita al ginecólogo fue el 21 de noviembre, y después en una sala aparte una enfermera me dio todo tipo de explicaciones acerca de cosas que necesito llevar al hospital, me dio muchos papeles para rellenar y entregar el día que ingresara, un horario de lo que iba a hacer más o menos cada día de hospitalización, etc.
También me tocó elegir qué tipo de habitación prefería, si con otra gente o privada, y si iba a alquilar pijama o no.

El 29 de noviembre tuve la cita con el anestesista. Aunque en ese momento pensaba que era el que me iba a atender durante la operación, resultó ser una doctora diferente al final.
Me explicó el papel que me habían dado en la visita anterior al hospital con explicaciones sobre la anestesia, solo que lo hizo mucho más fácil de entender y me iba preguntando si tenía dudas -que le fui preguntando, porque tenía unas cuantas-. Cuando le dije que me preocupaba despertarme durante la operación me dijo que eso pasa en las películas, sí que tenía confianza en los métodos del hospital.
También me hizo varias preguntas sobre mi estado de salud, como si puedo andar más de 20 minutos sin cansarme -a ver, estoy mayor pero no tanto, hijo mío-, si puedo girar el cuello y levantar los brazos, todo sin problema.

De la lista de cosas que me dijeron que llevara esto es lo que no llegué a usar:
-Cucharas.
-Vasos para bebidas frías y para bebidas calientes.
-Toallitas húmedas.
-Una goma para el pelo (me pidieron que llevara 2 porque tengo el pelo largo, pero solo necesité una al final).

Aunque pedían que llevaras algún tipo de zapatillas que no hagan ruido al andar, que sean fáciles de poner y quitar y tengan talón -no como las zapatillas de andar por casa de toda la vida-, me dijeron que si no tenía que no hacía falta que me comprar unas aposta, que llevara lo que tenía. Me llevé unas pantuflas de leopardo muy cómodas que tengo que les puedes poner y quitar el talón cuando quieres.

Una cosa que me hizo dudar de la lista, y que al principio Kazuki también dudaba a pesar de ser japonés, es que ponía que llevara 2 o 3 ショーツ -shorts- que me vinieran un poco sueltos. El problema es que en japonés esa palabra puede significar tanto "pantalones cortos" como "bragas". Era bragas al final.
Con ser bragas de talle bajo, que no lleguen a tocar la zona donde te hacen las incisiones de la operación, vale.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Turismo otoñal por Tokio

Este mes he visitado un par de sitios de la prefectura de Tokio que no había visitado antes. El primero se encuentra en la propia ciudad de Tokio, y es un santuario llamado Nezu Jinja. Es famoso por su largo pasillo de puertas torii -imaginaos el santuario Fushimi Inari de Kioto pero con menos puertas y muchísima menos gente-.


Las puertas torii son bastante bajitas, yo tuve que ir agachada todo el rato y mido 1,63.

Otro sitio que visité hace poco es un pueblo con montañas y mucho verde en la prefectura de Tokio llamado Akiruno. Ahora en otoño está muy bonito lleno de árboles con hojas amarillas y rojas.
 


En lo alto de una colina también tienen una estatua de Buda que es un poco más grande que la de Kamakura. Se llama Rokuya Daibutsu, y hay que pagar 300 yenes para poder verlo de cerca.

 Se sube por aquí.

 Se puede entrar dentro.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Endometriosis en Japón 4. Gendogaku tekiyo ninteisho.

Como ir al médico y operarse en Japón cuesta dinero incluso si tienes seguro médico, para que hospitalizarte no te arruine hay un documento que puedes solicitar para que no haya que pagar más de una cantidad X al mes.

El documento que se necesita se llama gendogaku tekiyo ninteisho -限度額適用認定証-. Presentando esto, si por ejemplo te hospitalizan dos semanas y te dan una factura de 300.000 yenes, tú solo tienes que pagar el límite que establece este documento dentro de ese mes –si te hospitalizan a finales de un mes y te dan de alta a primeros del mes siguiente el límite es de cada mes, es decir, que tu límite pasa a ser X multiplicado por 2 porque has estado 2 meses distintos, así que si os hospitalizan en Japón mejor pedid que sea a primeros de mes-.

Dependiendo de tus ingresos anuales, tu límite mensual varía, y se calcula usando una fórmula. En mi caso la fórmula es: 80.100 yenes+(gastos médicos-267.000yenes)×1%.

Ahora, este límite solo aplica a los gastos base, tienes que pagar aparte si por ejemplo pides una habitación privada, si alquilas un pijama, la comida del hospital –es obligatorio que comas lo que te da el hospital, pero tienes que pagarlo aparte porque hay que sacar dinero al contribuyente-, etc.

¿Cómo se solicita este documento? Pues si tienes el seguro de salud nacional –llamado kokumin kenkou hoken (国民健康保険)- que se hace en el ayuntamiento, tienes que ir al ayuntamiento para hacer el papeleo. Si tienes un seguro de empresa –llamado shakai hoken (社会保険)- como es mi caso, tienes que hacer el procedimiento con la empresa de seguros.
En mi caso me bajé el papel a rellenar de la web de la empresa, lo rellené y lo envié por correo a la dirección que sale en la parte inferior de mi carnet del seguro médico.
A la semana me llegó una carta en respuesta con una tarjeta de cartulina con tus datos que hay que entregar junto con tu carnet del seguro médico a la hora de ingresar en el hospital para que no te cobren más de este límite.

sábado, 23 de noviembre de 2019

Ironías de la vida

El viernes fui con Sonia a una viewing party de la final de Drag Race UK que hacían en un bar de Shinjuku Ni-chome -el barrio de ambiente de Tokio- llamado Eagle Tokyo Blue. Si la habéis visto, no os cortéis en comentar quién queríais que ganara y si estáis de acuerdo con el resultado o no -como soy una buena persona no voy a hacer spoilers-.

Según estábamos casi llegando al sitio, apareció este bar cuyo nombre nos provocó unas cuantas risas.

Ni hecho aposta.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Endometriosis en Japón 3. Dos meses antes de la operación.

El 10 de octubre fui al hospital a hacerme los análisis que normalmente te tienes que hacer un mes antes de la operación.
Primero me tocó consulta, en la que me preguntó el ginecólogo que qué tal de efectos secundarios. Le conté un poco y me dijo que si podía aguantarlos todavía –como si por decirle que no me fuera a quitar la medicación o algo...-. Me dijo que esperase delante de la sala de consultas, y me llamaron bastante rato después para darme un mapa del hospital porque tenía que recorrer varios sitios diferentes para hacerme análisis, así que mapa en mano me fui a hacer algo parecido a las 12 pruebas de Asterix.

Con numeritos para que no me pierda, cosa que agradezco infinito.

Me tocó por orden y todo en sitios diferentes: análisis de orina, sangre, radiografía del pecho, prueba cardíaca con electrodos, prueba de capacidad pulmonar, pesarme y comprobarme la tensión arterial. Al final de vuelta en la sala de consultas me dieron cita con el/la anestesista –el idioma japonés es muy ambiguo, así que aún no sé qué es- para la semana antes de operarme, y me dieron una explicación de cosas que no debo llevar en el cuerpo en la operación como manicura, piercings, dientes postizos, extensiones de pestañas, etc., que me tiene que acompañar alguien ese día, y más etc.

Los resultados de los análisis me los dieron 2 semanas después. Estoy SÚPER sana. Dejando de lado tener que ir más veces a por recetas de Suprecur porque nunca me da más de 1 o 2, pasemos a la visita importante del 21 de noviembre.

Ese día me dieron cita para explicarme más acerca de la hospitalización. No voy a entrar mucho en detalles porque sería muy largo de explicar.
Básicamente me llevé un libreto y un taco de papeles a casa con todo tipo de explicaciones, como un horario de todo lo que posiblemente tenga que hacer cada día mientras esté ingresada en el hospital, explicaciones sobre anestesias varias –con dibujitos y todo-, una lista de cosas que necesito traer, como pijama –tiene que ser de los que se abre con botones por delante. Como no tengo me dieron la opción de alquilarlo, que me sale más barato que comprar uno que no voy a usar luego-, calzado, toallas, artículos de higiene, un vaso con pajita para que me puedan dar de beber cuando esté hecha mierda tras la operación, etc.

Que no os engañe lo de "hospital guide", está en japonés.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Endometriosis en Japón 2. Los quistes crecieron.

En mi cita de mayo de 2019 en el hospital, y tras esperar 3 horas y pico –en este hospital es normal, he llegado a esperar 2 horas solo para recetas...- y un examen pélvico, el ginecólogo me dijo que el quiste derecho había crecido bastante. Primero que 8 cm, luego que 6 cm –no lo tenía muy claro, se ve-, luego que hay que hacer una resonancia magnética y que si fuera 8 cm habría que operar porque se puede volver cancerígeno. También me hicieron un análisis de sangre ese día.

La resonancia magnética fue 3 semanas después, ya en junio, y el resultado el día siguiente. Para la resonancia magnética milagrosamente no tuve que esperar nada, pero al día siguiente para los resultados 3 horas y pico.
El resultado de mi análisis de sangre bien, mis marcadores tumorales hasta habían bajado bastante y todo –dan altos con endometriosis-, pero la resonancia magnética decía que el quiste derecho ahora medía 7 cm, y no me quedó muy claro cuánto medía el izquierdo, pero mis ovarios estaban básicamente pegados y formando una masa tan grande como mi útero. Me dijo que aunque no era urgente porque todavía no había llegado a 8 cm, me recomendaba operarme, y me dio un mes para pensármelo tras explicarme cómo sería la operación.

En mi cita de julio en el ginecólogo le dije que sí, que me operaba, y pusimos la fecha de la operación a 3 de diciembre. Me dijo que me tocaría ingresar en el hospital el día anterior, y que si sale todo bien y se puede operar por laparoscopia estaría de alta el viernes de esa semana, y si hubiera complicaciones y tocara cambiar a laparatomía, que el jueves de la semana siguiente. Aunque una laparoscopia es una operación por la que en muchísimos países está todo hecho en un día, en Japón por lo que he visto te obligan a hospitalizarte para la operación más pequeña al menos 5 días.

Para intentar encoger un poco el tamaño de los quistes y las adhesiones antes de la operación me quitó de la píldora –la que me había mantenido sin ataques de dolor durante 6 meses- y me dijo que un mes y pico después, cuando toda la medicación haya salido de mi cuerpo, tocaría empezar a usar un spray nasal que me induciría una menopausia temporal durante 3 meses. Fiestaa...

Afortunadamente los ataques de dolor agonizante repentinos que solía tener no volvieron el mes y medio que estuve sin la píldora, y me tocó volver al ginecólogo a finales de agosto para empezar con el spray nasal mencionado anteriormente llamado Suprecur -スプレキュア en japonés-. Tenía que estar usando esa medicación hasta el día antes de la operación, y me dijo los efectos secundarios que muy posiblemente podría tener, como sofocos, insomnio, osteoporosis, dolor muscular, y un largo etcétera.

Menopausia embotellada.

Aunque cada persona es un mundo, estos fueron los efectos secundarios en mi caso:

-Primeras 2 semanas: Las primeras semanas se supone que los síntomas de la endometriosis empeoran antes de empezar la menopausia. Tuve la mala suerte de coger un resfriado justo el 2º día de empezar la medicación, así que tal vez por eso lo pasé especialmente mal.
Mis síntomas fueron: hinchazón de estómago -llevo hinchada cerca de un año, pero esto era el doble de lo normal-, rápido aumento de peso a pesar de estar comiendo lo mismo –combinado con la hinchazón, en una sola semana ya no me entraba ninguno de mis pantalones largos-, mucha menos fuerza física en general y me cansaba con mucha facilidad.

-3ª y 4ª semana: Empiezo a notarme algo menos cansada, así que con algo más de ejercicio de lo habitual y reduciendo calorías un poco logré volver a entrar en parte de mis pantalones. Tengo dolor de cuello y hombros bastante fuerte y al hacer ejercicio me da agujetas el doble de fuertes de lo normal. También empiezo a tener problemas para dormir algunos días, aunque es a lo mejor una vez a la semana como mucho.

-6ª semana: Mi abdomen se deshincha y dejo de subir de peso. Vuelvo a cansarme con facilidad y empiezo a tener dolor de rodillas aleatorio.

El resto de tiempo de tratamiento mis síntomas son mayormente el dolor de rodillas aleatorio, dolor fuerte de hombros y cuello, agujetas con cualquier mínimo ejercicio, se reduce mucho mi tolerancia al alcohol y me dan mareos aleatoriamente. El único lado bueno es no menstruar.

Afortunadamente lo de los mareos también fue temporal, y aunque todavía me estoy medicando -¡ya solo queda una semana y poco para despedirme del Suprecur!- ya no los tengo.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Endometriosis en Japón 1. El diagnóstico.

Todo empezó a finales del 2017. Yo siempre había tenido reglas dolorosas, pero en los últimos meses del 2017 empezó a ir a peor. O un día durante la menstruación o unos días antes de repente me daba un cólico tan fuerte que me podía tirar de 30 minutos a 2 horas retorcida de dolor hecha una bola en el suelo sin poder moverme. Esto solía coincidir con cuando sentía algo de gases intestinales, así que pensé que era eso mezclado con dolor de regla, y como solo era un día al mes no le di mayor importancia.

Esto continuó, siendo el dolor un poco peor cada mes, y a finales de septiembre de 2018 me dio un cólico tan fuerte que me tiré casi una semana sin apenas poder comer ni andar. Entonces fue cuando decidí que sí que era algo a lo que darle importancia, y como me solía coincidir siempre con la regla decidí que lo mismo era un problema ginecológico y no intestinal, y tras investigar un poco decidí en octubre visitar una clínica ginecológica en Shibuya con doctora y bastantes mejores críticas en Google que las de mi barrio.

Era mi primera visita a la ginecóloga en Japón, y aunque ya había oído hablar de ello, experimenté por primera vez la cortinita que te ponen cuando te hacen el examen pélvico. Suena a coña, pero tras sentarte en la silla esa de tortura, hay una cortinita que pasa sobre la cintura de modo que no puedes verte ni las piernas ni a la persona que te hace el examen. Lo he dibujado para que os hagáis a la idea.

La cortina en realidad es más ancha, de pared a pared.

Al parecer es para que no te dé vergüenza ver la cara de la persona que te está metiendo un tubo en la vagina, cosas raras de este país. Puedes pedir que la quiten, pero a mí personalmente me da igual tanto si la ponen como si no.

Durante el examen me dijeron que tenía los ovarios hinchados –eso no te lo enseñan en la escuela de japonés-, y tras terminar y hablar con la ginecóloga, al parecer tenía unos quistes más bien grandes en ambos ovarios. Me hicieron un análisis de sangre para ver mis marcadores tumorales, para ver si podía ser algún tipo de tumor maligno, y el mismo día por la tarde fui a otro sitio en Shibuya para que me hicieran una resonancia magnética.

Una semana después tuve que volver a por los resultados. El diagnóstico, endometriosis. Mis quistes eran benignos, más concretamente endometriomas –pero joden igualmente-. La ginecóloga me hizo una “carta de presentación”-紹介状 en japonés. Se lee shôkaijô- para un hospital grande, para que me lo controlaran allí –las clínicas no suelen tener equipamiento para cirugía si hace falta, por ejemplo-, y le pedí que me la hiciera para el hospital más cercano a mi casa.

Respecto a las cartas de presentación, en Japón para ir al médico puedes ir directamente a una clínica del especialista que necesites, o si tienes algo más grave a un hospital grande si tu especialista te escribe una de estas cartas –sin carta muchos hospitales no te admiten, o te admiten pero cobrándote un extra-. La carta tiene datos sobre tu condición de salud, y está cerrada para que no puedas ver lo que hay dentro, al parecer por “privacidad”. Si lo de la cortina me parecía ridículo, esto ya… De hecho, si abres el sobre la carta pierde su validez y ya no te la admiten.

Pues resulta que el hospital de mi barrio era con cita, y cuando llamé para pedirla me dijeron que tenía que llamar el 1 de cada mes para pedir cita para el mes siguiente, y que insistiera mucho con el teléfono desde que abrieran la línea, porque se peta de llamadas y es posible que se llenaran las citas enseguida y me tocara esperar otro mes más. Investigando a ver si la carta de un hospital se podía usar en otro, porque no podía andar esperando tanto, descubrimos que sí, y Kazuki llamó a otro hospital no muy lejos en tren y con bastante historial de cirugías ginecológicas para preguntar si valía la carta –yo ya estaba de los nervios y mi japonés no funcionaba-, y le dijeron que sí. Este hospital se llama Saitama Medical Center –a pesar del nombre en inglés, no esperéis a nadie que no sea monolingüe en japonés allí o que hable 3 palabras en japanglish y ya-.

Aquí es.

Pues fuimos el siguiente día que estábamos libres los dos, y tras rellenar papeles y esperar muchas horas en la sala de espera, y otro examen con cortinita, me dijo el ginecólogo de allí que en mi ovario izquierdo había un quiste de 5 cm, y en el derecho un quiste complejo de 6 cm. Suena grande, ¿verdad? Pues al parecer no era tan grande como para necesitar operarme –a no ser que quisiera tener hijos, que no es el caso ni ahora ni nunca-, así que me dijo que exámenes pélvicos cada 6 meses para controlar que no creciera, y que si llegaba a los 8 cm había que operar porque podía volverse maligno. También me hicieron un análisis de sangre para ver si tengo anemia, ETS, problemas de hígado, etc. En ese sentido estoy sanísima, por cierto.

En mi siguiente visita, ya en diciembre, para ver el resultado del análisis de sangre le pedí que me mandara la píldora, para al menos controlar qué día del mes muero, y esta es la que me mandó.

Lunabell ULD.

La píldora en Japón es CARA, por cierto, pero desde el primer mes de tomarla los cólicos desaparecieron –tuve otro grande de morir de dolor varios días antes de empezar a tomarla- y mi dolor menstrual en general se redujo mucho, así que valió la pena. El seguro de sanidad japonés solo cubre el 70% de tus gastos médicos –siempre tienes que pagar un 30% cuando vas al médico o cuando compras medicinas-, y aún así son unos 2420 yenes por mes de píldora.

Próximamente, el examen pélvico 6 meses después.

lunes, 18 de noviembre de 2019

Endometriosis en Japón: Los inicios.

A finales del año pasado me diagnosticaron endometriosis. Si desconocéis la enfermedad tenéis muchísima información disponible en Google, pero así resumiendo, es una enfermedad crónica de origen aún desconocido que trae mucho dolor e hinchazón abdominal a tu vida.

Cuando me diagnosticaron, y ante la posibilidad de tener que operarme en un futuro cercano si empeoraba -spoiler: empeoró y me tengo que operar en diciembre de este año-, estuve buscando información en internet acerca de cómo sería el proceso en Japón, y encontré cero información tanto en español como en inglés. Aunque no perfecto, yo hablo y leo japonés, e información en japonés hay, pero las experiencias de mujeres japonesas no me resultan del todo útiles, ya que por ejemplo las dosis de medicación en Japón son extremadamente bajas en comparación con España –para que os hagáis a la idea, es difícil encontrar Ibuprofeno de más de 100 mg por pastilla-, y yo quería saber cómo iba a reaccionar un cuerpo como el mío.

Por eso he decidido escribir sobre toda la experiencia, desde que me diagnosticaron hasta después de la operación –pasar por el quirófano por primera vez desde que empecé a vivir en Japón... Acojonada es poco-, para que alguien que en un futuro pase por la misma situación pueda encontrar información que le pueda ser útil.

Esta entrada es solo una introducción, pero etiquetaré todas las futuras entradas relacionadas como "endometriosis", para que sea fácil de buscar a quien le interese el tema.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Egoblog edición casi se acaba el año

Vuelve el egoblog. ¿Qué looks ha llevado Cal, es decir, servidora, los últimos meses? Pasen y vean.

Empecemos por un día de finales de junio en el que hacía algo de calor y no me apetecía demasiado arreglarme.

Me compré esos pantalones en Vietnam. Son muy fresquitos.

Sigamos con julio, cuando empezó el verano de verdad este año. Sí, yo con sandalias.

Ese día sí que hacía CALOR.

Me salto agosto porque sudor. No, perdón, SUDOR. Saltemos a septiembre, que aunque todavía hacía mucho calor, era un poco más tolerable.

De camino a Koshigaya Lake Town.

La siguiente foto es de septiembre también, un día que iba monísima -no es porque lo diga yo- y muy rosa.


Sigamos con octubre. Ya por fin con clima de sudadera. Esta vez el tema era rojo.

Con moñitos mágicos. Los llamo así porque uso muy poco pelo pero quedan grandes.

El look entero.

Para acabar, un look de este mes de noviembre. El tema era neón y unicornios.

Esta vez tocaban trenzas.


A pesar de ser noviembre la sudadera me duró poco ese día.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Dejando el edificio rebonico

Están haciendo reformas en el edificio en el que vivo. Aunque la nota que metieron en los buzones no especificaba mucho, imaginaba que iba a ser para reparar todas las partes rotas de las escaleras que habían pegado de momento con cinta aislante -no me lo invento, llevan así meses-, pero no, al parecer tocaba repasar la pintura de los muros -imagino que lo de arreglar las escaleras lo harán más adelante-.
Llegó el día que se suponía que iban a empezar, y al salir de casa me encontré con este panorama.



Ahí, todo bien cubierto con láminas de plástico para no pringar al pintar. La idea parecía buena hasta que vi la manilla de la puerta.

¿Mmm?

La primera vez que tuve que volver a casa me encontré con el problema de que, aunque en la foto no se aprecie mucho, si muevo la manilla para abrir la puerta se rompe el plástico que está enganchado a la misma. El plástico se tiró ahí al menos 3 días antes de que pintaran, así que no fue de gran utilidad.

Ahora ya está todo pintadito y sin plásticos de por medio, pero todavía no han acabado. A ver qué de rebonito dejan el edificio.

sábado, 26 de octubre de 2019

Sinchon international flower market

Siguiendo con el reciente viaje a Seúl, el día que decidimos ir a Sinchon -el primo surcoreano de Chinchón, provincia de Madrid- nos encontramos de casualidad con un festival de flores llamado Sinchon international flower market.


Además de puestos en los que vendían cosas relacionadas con el tema floral, había varias zonas decoradas para hacerse fotos con flores -el sueño húmedo de todo/a influencer-.



Kazuki y yo intentamos hacernos varias fotos en estos sitios, pero no acabó de salir suficientemente influencer del todo.

 Hacía bastante viento.

Flower power.

También había un concurso de baile que no nos quedamos a ver porque ninguno de los dos somos especialmente fans del k-pop.


Estuvo chulo de ver. Al parecer hacen 2 al año y esta era la versión de otoño.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Cloud with Sky

A primeros de este mes Kazuki y yo estuvimos unos días en Seúl de vacaciones. Además de comer hasta reventar estuvimos en algunas cafeterías de animales en las que no habíamos estado antes -donde vivimos está prohibido tener mascotas, pero necesitamos amor perruno de vez en cuando-.
La primera a la que fuimos se encuentra en la zona de Hongdae, y se llama 구름 뜬 하늘, o en inglés Cloud with Sky. Como dato curioso, son los nombres de dos de las perras que hay allí -"Nube" es una malamute de Alaska y "Cielo" es una bobtail-.

Es en el primer piso de este edificio. Donde el cartel con 2 perros.

El sitio me llamó la atención por tener muchos perros grandes, lo cual es una rareza en cafeterías de perros. Cuando le enseñé a Kazuki fotos del sitio en Instagram -él no tiene cuenta- tardó medio milisegundo en decirme que quería ir fijo.

Muero de amor.

Además de tener perros residentes, también funciona como hotel para perros, así que algunos de los peludines con los que pasas el tiempo allí solo están de visita. Un ejemplo de huésped temporal es esta perrita a la que se referían como Sexy -me abstengo de hacer comentarios sobre el nombre-.

Era súper adorable, fue la primera en acercársenos.

Los perros residentes tampoco tenían nada que envidiar en términos de adorabilidad.

Suaaaave.

Como toda cafetería de animales en Seúl, hay que comprar una bebida al entrar -eso cubre el precio de la entrada-. Eso sí, parece que los humanos no somos los únicos en pillar bebidas.


Estuvo bastante bien, volvemos seguro.

martes, 1 de octubre de 2019

Monstruo calórico

Estamos a 1 de octubre y sigo llevando camisetas de tirantes y pantalones cortos para salir a la calle. El lado bueno es que todavía hace clima de comer helados -*cof*como si no los siguiera comiendo en invierno*cof*-.
Pues un día que estaban los helados a mitad de precio en el gyomu super apareció esto.


El helado se llama "karorii monsutaa" -"calorie monster" en japanglish-, y en el texto de la derecha dice que con 3 tipos diferentes de queso supera las 300 calorías -concretamente tiene 309-.
Como persona que come helado habitualmente, he comprobado que acercarse a o superar las 300 calorías por helado es algo muy común, pero oye, déjales, que lo mismo convencen a alguien que no suela mirar cuántas calorías tiene la comida.

El caso es que como amante del queso había que probarlo. Según ponía en el envoltorio, la capa del centro es chocolate de queso gouda. La capa que lo cubre es helado de queso crema, y la parte exterior tiene chocolate blanco y galletas con sabor "como a queso cheddar" -lo pone así tal cual-.
Probemos la guarrería, a ver qué tal sabe.


Sabe mucho a queso, sí. Yo le cambiaría el nombre de monstruo calórico por aberración de queso. A mí me encantan los dulces de queso, en plan tartas de queso y derivados, pero esto no sabe a queso que pegue con un dulce, sino más a algo que pega en una bolsa de gusanitos con sabor a queso.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Tori no Asobiba Chorakuen

La semana pasada fue mi cumpleaños, y este año, aunque Kazuki y yo no nos fuimos de viaje a Corea del Sur como en años anteriores, sí que hicimos un pequeño viaje hasta una zona remota de la prefectura de Kanagawa. Más concretamente, a la ciudad de Chigasaki.

Pero antes de nada, vamos con el look del día.


¿Y qué hay perdido por Chigasaki a unos 10 minutos en autobús de la estación del mismo nombre? Pues una "cafetería" -según su página web, pero no sirven bebidas de ningún tipo. De hecho te avisan de que cerca no hay convinis y que si quieres algo de beber que lo compres antes de venir- de pájaros. Bueno, más que una cafetería es una habitación de un chalet en medio de un barrio residencial de un señor amante de los pájaros que cría y acoje cacatúas, loros, etc. y que también les busca un hogar -algunos están a la venta-, y supongo que decidió un día empezar a cobrar a la gente por ir a jugar con sus pájaros -que me parece bien, los pájaros también necesitan mucha atención y cuidar tantos tiene que ser un dineral-. También tiene servicio de hotel de pájaros, por si tienes un loro y te quieres ir de vacaciones y no sabes dónde dejarlo mientras.

Esta "cafetería" se llama "Tori no Asobiba  Chorakuen" -鳥の遊び場 鳥楽園, que se puede traducir como "el patio de juegos de los pájaros, el paraiso de los pájaros"-.

Lo que decía, es un chalet.

Al llegar el dueño te enseña las normas -solo en japonés, aviso- y te pregunta si tienes pájaros en casa. Si no tienes solo te tienes que desinfectar las manos y pagar antes de entrar.
Son 1000 yenes la hora y 500 yenes cada 30 minutos extras, pero también hay una opción de "free time" por la que por 2000 yenes puedes estar sin límite de tiempo -nosotros estuvimos algo más de 3 horas-. Esto lo pone en la web, pero no en el papel que el dueño te enseña, así que es bueno saberlo antes de ir.
Una vez estás dentro el señor desaparece -a ratos te vigila disimuladamente desde la habitación de al lado- y te deja en una habitación llena de pájaros enormes y amorosos que vienen volando para posarse en tu cabeza, tus hombros, comerse tu ropa...

 Disfrutando de mi popularidad, aunque sea temporal.


El dueño nos advirtió sobre Momotaro, la siguiente cacatúa Galah de aspecto adorable e inocente, por no hablar de su tremendamente suavecita cabeza.


Al parecer si se te sube al hombro es posible que te intente picotear la cara, así que estuve teniendo mucho cuidado cada vez que se me subía al hombro. Gracias a eso, la cara no me la picoteó -el cráneo cuando se me subió a la cabeza en cambio...-.
Los demás pájaros eran más pacíficos, afortunadamente.

Esta era especialmente adorable.

Este loro eclecto tan mono no dejaba de volar hacia mi cabeza y posarse en ella.


Si el sitio os ha gustado y os interesa ir, os aviso de unas cuantas cosas:

Como en las cafeterías de pájaros a las que he ido hasta ahora los pájaros grandes suelen ser menos de acercarse a la gente, hasta ahora nunca me habían agujereado la ropa -a Kazuki sí-, así que cometí el gran error de llevar mi camiseta favorita. Perdón, mi ex-camiseta favorita, descanse en paz. Os recomiendo ir con ropa que no os importe mucho, que cuando tienes 4 cacatúas a la vez encima no puedes evitar que todas te picoteen la ropa.

Personas a las que no recomiendo ir:
-Quienes no estén acostumbrados/as a los pájaros grandes o tengan el más mínimo reparo delante de ellos, ya que todos los pájaros están sueltos.
-A quienes les importe que les vayan a arañar y picotear, y alguna caca ocasional. Llevad toallitas húmedas, que allí no tienen.
-Quienes tengan los oídos sensibles.
-Quienes tengan intención de ir solos/as. Por muy acostumbrados que estéis a los loros y las cacatúas, a veces necesitas ayuda y como ya he comentado antes, el dueño desaparece la mayor parte del tiempo.

Personas a las que sí recomiendo ir:
-Amantes de los pájaros, cuanto más grandes mejor.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Trabajos de los últimos meses

Empezamos con este trabajo que pensaba que había subido al blog pero se ve que no -¿lo habré soñado?-. Salgo en un programa de TBS llamado "1ban dake ga shitteiru", en la dramatización de la historia del vuelo de Malasia que desapareció antes de llegar a su destino.

"Los pobres pasajeros no se imaginaban lo que iba a ocurrir a continuación..."

Aunque normalmente suelo omitir los trabajos en los que solo se me ve de espaldas o borrosa de fondo, he decidido añadir este porque se me ve la espalda bastante bien -espalda videogénica o algo-. Se trata de una escena de una película para emisión solo en televisión de NHK llamada "Yume Shokudo no Ryourinin", que se emitió en julio de este año. Va de cocineros en las olimpiadas de Tokio de 1964, por si os interesa.

A la derecha.

El siguiente, también de julio, es un anuncio web de un teléfono para conferencias de Yamaha -modelo YVC 330, por si sentís curiosidad-.


Por orden cronológico pasemos a agosto. Esta vez se trata de un programa de NHK llamado "Gretel no kamado". En este episodio hablan de la historia de cómo se inventó el pudding a la mode.

"Este flan no me congratula".

Para acabar, pasemos a finales de agosto. Salí en una escena de una teleserie llamada "Gisou furin".

Soy la de la camiseta de tirantes verde.

sábado, 24 de agosto de 2019

Hanabi en Todabashi 2019

A primeros de agosto, y como todos los años, Kazuki y yo fuimos a ver los fuegos artificiales de Todabashi. Lo primero de todo fue hacerme los moños grandotes tradicionales de siempre.

¡Lista!

Compramos bolsas de patatuelas varias y bebidas, y nos dirigimos al río en nuestras bicicletas. Este año costó un poco más aparcar las bicis, pero lo logramos y fuimos a buscar un buen sitio para ver los fuegos artificiales.

Con el viento, calor y humedad el flequillo me duró medio segundo bien.

Este año no nos pusimos en el mismo sitio de césped de siempre, porque había crecido bastante y con él la cantidad de insectos aumentó exponencialmente. En su lugar nos pusimos ahí, en un lado del caminito de asfalto que hay cerca de la zona de césped.

Muchos trajeron sillas de camping. Nosotros una esterilla.

Entonces tocó esperar un poco y por fin empezaron los fuegos que iban a durar hora y media. Este año no llevamos cámaras de fotos -tengo una digital, pero está en las últimas-, y quienes tengáis un iPhone como yo sabréis lo mal que saca fotos de noche. Aún así hice lo que pude.



Aunque hacía mucho calor, afortunadamente por la noche se puso a soplar viento un poco fresquito, lo que se agradeció mucho. Los fuegos estuvieron muy bonitos, como todos los años.