lunes, 11 de diciembre de 2017

Protegiendo mi integridad física con creatividad

Ya he comentado lo de mi afición al bouldering. El problema es que acabas con cicatrices y moratones por todas partes, y aunque los moratones se van, las cicatrices no, y a servidora hasta la más diminuta herida le deja marca.

Como una de las cosas a las que me dedico es a actuar, y en los castings lo de tener las manos y los brazos hechos una pena es contraproducente, fui pensando en ideas para, ya que el golpearse es inevitable, al menos evitar que se me queden marcas.
Lo que estuve haciendo una temporada fue ponerme varias tiritas en el dorso de la mano, lo cual es efectivo durante un rato, pero con el sudor se te empiezan a despegar. Luego se me ocurrió probar con tiritas de las grandes, pero les pasa lo mismo y son más caras.

Por eso al final, tras buscar online algún producto para mi problema y no encontrar nada, decidí hacer algo yo misma para protegerme la piel, y acabé haciendo estos protectores para las manos.

Este es el de la mano izquierda antes de llenarse de tiza.

Primero me hice uno para la mano izquierda nada más, que es la que me golpeo más a menudo, para ver qué tal. Lo llevo usando meses y protege bastante sin estorbar, así que me hice otro para la mano derecha también.


A ver, no los he hecho súper bonitos porque son para usarlos yo nada más y para que se ensucien, pero estoy bastante satisfecha con el resultado.

Para los brazos, por si sentís curiosidad, uso calentadores de estos que llevan las japonesas para no ponerse morenas. Dan calor -solo los uso en verano, en invierno me pongo una camiseta de manga larga- pero me han salvado la piel de los brazos en multitud de ocasiones.

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