Pues hoy toca la primera entrada del año, en la que toca un brevísimo resumen de estas últimas semanas -saltándome bastantes cosas porque apenas he hecho fotos estos días-.
Empecemos con la Nochevieja. Todos los años Kazuki prepara una gran cena y yo preparo una tarta de postre, pero este año apenas podía comer. Aún así hice tarta igualmente, siguiendo una receta que por mucho que tu sistema digestivo esté intentando matarte es bastante fácil de comer. Se trata de tarta de queso, yogur y frambuesa. No es que tuviera un aspecto muy profesional, pero estaba rica rica. A Kazuki le encantó.
Kazuki haciendo de porta-tartas.
A primeros de año, con poca energía, tenía pensado ir al súper con la bicicleta, para no tener que llevar peso a pulso, y me encontré con las 2 ruedas de la bici totalmente deshinchadas. Esto me olió a vandalismo, pues 4 días antes había ido al rocódromo en bici y las ruedas estaban perfectas a la vuelta.
Mis sospechas fueron confirmadas unos días después cuando apareció un cartel en la entrada de mi edificio indicando que alguien se había quejado de que le habían pinchado las ruedas de la bici -no solo fue la mía-, y que avisáramos si veíamos al o la responsable y tal.
Eso me llevó a mi primera visita del año al sitio de reparación de bicis más cercano para arreglar las ruedas, donde me confirmaron que eso me lo habían hecho, porque el pinchazo estaba en los laterales. Ni puta gracia.
Con la bici ya bien, pude hacer mi primera visita del año al rocódromo. ¡Bieeen!
La mascarilla se agradece cuando el aire está muy seco y te duele la garganta.
Espero que hayáis empezado el año mejor que yo.








