Mi cara de sueño en todo su esplendor antes de salir de casa.
El día empezó nublado, pero cuando llegamos a la estación más cercana, Tobu doubutsu koen, se empezó a despejar, y ya el resto del día el cielo se mantuvo azul. El sitio está andando a unos 10 minutillos de la estación, y según te vas acercando hay abuelillos y abuelillas con banderines guiando el camino. Una abuelilla nos avisó cuando nos estábamos equivocando de camino y todo.
Ya estamos en la entrada.
Tobu Dobutsu Koen se trata de un zoo con parque de atracciones y parque acuático -aunque al último solo se puede acceder en verano-. Supongo que es porque coincidió con el día de los niños en Japón, pero la mayoría de los visitantes eran padres y madres con entre 2 y 5 niños pequeños.
También tienen un lago con barcas, pero no nos subimos en una.
Lo primero fue saludar a Toppii, la mascota del parque.
Feo el jodío.
A continuación fuimos a la zona del zoo a ver a los animalicos. El guía era este cerdito tan mono llamado Pooru -¿supongo que es la versión katakana de "Paul"? Con el katakana nunca se sabe-.
Miradlo qué majo.
La tigresa blanca del zoo tuvo tigretones, y son tan populares que había que hacer cola para verlos.
Mininos.
Si los pandas rojos fueran más monos el mundo explotaría.
Luego tocó ir a subir en las atracciones, claro. Aparte de un par de montañas rusas, como curiosidad tenían un gusano loco, como aquellos que había en las ferias antiguamente -bueno, ligeramente diferente, pero un gusano loco en esencia-.
No es una gran foto, pero algo es algo.
Lo malo del parque es que cierra muy prontito, pero al menos pudimos disfrutar del atardecer antes de irnos.













