viernes, 10 de agosto de 2012

Nikko y su patrimonio de la humanidad

En Nikko hay un conjunto de templos que fueron nombrados patrimonio de la humanidad, así que se convirtieron en una parte que no nos podíamos perder en el viaje, y fuimos a visitarlos.
Desde la estación de Nikko se puede ir andando -pero es todo cuesta arriba y no os lo recomiendo-, o en autobús. Nosotros optamos por lo segundo.

Una vez llegamos a la parada más cercana, vimos el puente Shinkyo. Como curiosidad, si queréis cruzarlo hay que pagar -el caso es sacar dinero a los turistas-, pero desde el puente de al lado se le podían hacer fotos muy majas sin soltar un yen.


Y después de eso vimos la primera escalera de muchas -no, muchísimas, además de muchas cuestas- para llegar a nuestro siguiente destino. Lo habéis adivinado, volvemos a estar subiendo una montaña.





Para visitar los templos tenéis dos opciones, pagar la entrada de cada uno por separado, o comprar el "bono-templo" -bueno, ese es el mote que le puse-, que renta bastante más.


Empezamos por Rinnoji, que se compone de varios templos.











Seguimos por Toshogu.














Una de las pocas fotos en las que no se me nota que estaba empapada en sudor.






Y luego tocó Futarasan.













Y para acabar, os dejo con otro de los templos del conjunto Rinnoji. Ya no sabíamos a qué altura nos encontrábamos, pero había más escaleras.
Es una visita que vale muchísimo la pena, pero no os la recomiendo si estáis poco acostumbrados a usar las piernas.




¡Y eso es todo!

miércoles, 8 de agosto de 2012

Utsunomiya

Si tuviera que describir cómo es irse de vacaciones a Utsunomiya... para los que tenéis pueblo, es como irse de turismo a tu propio pueblo. Hay bastante poco que ver y que hacer, y nos perdimos alguna cosa porque cerraban excesivamente pronto y Utsunomiya no destaca por tener buenos horarios en sus autobuses urbanos, pero esto es lo que vimos.

La primera noche fuimos a buscar un sitio para cenar en su famosa calle de restaurantes. Lo que no esperábamos es que un viernes, a las 9 de la noche, estuviera todo cerrado menos un bar de comida española y los pachinkos.

Reacción de Kazuki.

Luego descubrimos que medio pueblo se encontraba en una plaza cercana viendo el fútbol femenino olímpico. Lo mismo por eso estaba todo cerrado, espero...

Pero no todo va a ser comer, así que nos aventuramos a hacer turismo. Hay un castillo llamado el castillo de Utsunomiya, y pensamos "qué guay, un castillo". Lo que no esperábamos es que era publicidad engañosa, y no hay tal castillo. Al menos queda parte de la muralla.

Eso es todo. No, en serio.

También, no se si como atracción turística, había un señor mayor tomando el sol en el césped delante de la muralla en lo que parecía uno de esos bañadores que dejan poco a la imaginación.

Luego pensamos en ir a ver a la gran estatua de Kannon, pero por problemas con los autobuses y el horario de acceso del lugar nos lo perdimos, así que buscamos algo que visitar en la cercanía. Así acabamos en lo que, estaba claro, no era un sitio especialmente popular, porque no había ni el tato, aparte de nosotros y un par de abueletes pasando la tarde. Se trata del parque Hachimanyama.
Si lo visitáis, espero que tengáis las piernas en forma, porque para ir es todo cuesta arriba, y dentro del parque también es cuesta tras cuesta y escalera tras escalera. A pesar de eso, la verdad es que el parque me gustó.





¡Todo cuesta arriba!


Una cosa curiosa era el "puente de la aventura". Es una imitación de puente colgante, aunque luego resulta ser un puente normal con vigas. A pesar de ello, para los que nos gustan los sitios altos está bien.






La vista desde el mismo.





Pasado el puente, hay un parque infantil con dos toboganes -uno bastante largo- y subiendo arriba un par de tirolinas. ¿Lo mejor de todo? Sin niños.





Las tirolinas. Recomiendo precaución si las usáis... por supuesto, se llega subiendo escaleras.


Lo bueno es que la vuelta fue cuesta abajo.




lunes, 6 de agosto de 2012

Oku Nikko II

La siguiente parada era el lago Chuuzenji, que estaba bastante cerca andando.


¡Hemos llegado!




Andando un poco más llegamos a uno de los Futarasan Jinja. Se trata de un templo shintoista que existe por triplicado, habiendo 2 en Nikko con el mismo nombre y otro en Utsunomiya. El que se encuentra en esta zona es Futarasan Jinja Chugushi, para distinguirlo de los otros.







sábado, 4 de agosto de 2012

Oku Nikko

Si Nikko se encuentra rodeado de montañas, Oku Nikko se encuentra en lo alto de una, con lo que el paseo en bus es más bien largo, y en una carretera de esas de montaña de las que le encantan a mi estómago, con muchas curvas. El lado bueno es que cuando llegamos dejó de llover.


Las cascadas del lugar son famosas, así que el primer alto en el camino fue la cascada Kegon.
Hay dos observatorios para verla, y un ascensor para el que hay que pagar, pero nos fuimos a los observatorios gratuitos. Esta es la vista desde el de más arriba.


Y esta es la vista desde el que hay justo debajo.


Una vez nos alejamos un poco, nos encontramos con algo inesperado. Un mono salvaje cruzando la carretera, dirigiéndose a uno de los puestos de recuerdos, robando un paquete de galletas, abriéndolo, y abriendo los paquetitos de galletas para comérselas con gran destreza.
No logré hacer fotos muy allá, pero algo es algo.





No fue el único que nos encontramos. Luego están el que descansaba en un parque y el que se entretenía zarandeando un árbol.





Una señora que paseaba al perro nos avisó de que no nos acercáramos a los monos porque atacan. No nos acercamos lo suficiente para comprobarlo.

jueves, 2 de agosto de 2012

Vacaciones en Utsunomiya y Nikko

Recientemente Kazuki y yo nos fuimos de vacaciones, y ya estamos de vuelta. La idea era ir a Nikko unos días, pero como Utsunomiya está cerca, decidimos que nos alojaríamos allí y haríamos turismo en ambas poblaciones.

Nikko es famoso por sus templos, y Utsunomiya... la verdad es que famoso no es, pero su gyoza es bastante popular. De camino pasamos por una estación que ya mencioné una vez en el blog.

No nos bajamos.

Una vez llegamos a nuestro primer destino y dejamos las cosas en el hotel, con el estómago vacío decidimos ir a probar el famoso gyoza del lugar. Probamos en un restaurante llamado "Utsunomiya Min Min". Allí probamos el gyoza a la plancha y el gyoza frito.

El gyoza frito es igual que las empanadillas españolas, pero con un relleno distinto.

Y después nos fuimos a paseo. Literalmente.


Hacía mucho calor, pero en el Paseo nos encontramos un tubo que soltaba una corriente de aire frío para refrescarse.


¡Ay, qué fresquito!

Y ya habiendo explorado un poco, nos fuimos a coger el tren a Nikko. El camino lo indicaba este mono, al que bautizamos como el "Kimozaru", combinación de "kimoi" (algo que da grima) y "saru" (mono).



Tras unos 40 minutos más o menos de ver pasar campo y vacas, llegamos a nuestro segundo destino, Nikko.


Me hizo bastante gracia el nombre de la parada anterior, llamada "Imaichi". En japonés uno de los significados de esta palabra sería algo así como "no es gran cosa".

Una vez salimos de la estación, para nuestra mala suerte se puso a llover.



Pero no pasa nada. Conseguimos un paraguas y nos fuimos a coger el autobús a Oku Nikko. En la próxima entrada, os contaré lo que vimos allí.