miércoles, 9 de noviembre de 2016

Osaka, volvemos a vernos

Coincidiendo con que a Kazuki le habían puesto varios de los días libres del mes juntos de casualidad decidimos hacer un mini viaje a Osaka, sitio que hacía la tira de años que no pisaba. Cuando digo mini viaje me refiero a que estuvimos un día, la tarde del día anterior y la mañana del día siguiente nada más, pero aún así aprovechamos el tiempo bastante y no solo estuvimos en Osaka, sino en otras prefecturas de la región de Kansai.
Hoy toca Osaka nada más y ya comentaré el resto en otras entradas.

En vez de tirarnos 12 horas en un tren local para llegar a nuestro destino como cuando fuimos en el 2009, esta vez pillamos un vuelo en una compañía Low Cost que era muy barato ida y vuelta. Menudo upgrade, señores y señoras.

Una vez allí, de camino a Dotonbori nos encontramos con esta curiosa máquina de bebidas.

Ya podían poner en mi barrio máquinas de bebidas con cosas por 50 yenes también.

Está decorada de leopardo, como las famosas señoras de Osaka -Osaka no obachan-, que son conocidas por vestir de modo muy llamativo, con estampados de leopardo. Supongo que algún día, cuando llegue a los 50 y pico años, yo también seré una señora cantosa.

Entremos en la zona de Dotonbori a buscar puestos de takoyaki.

También se puede escribir como Doutonbori, Dôtonbori, etc.

Uno de los muchos Kinryuu ramen.

Este títere bizarro es famoso, pero no podía dar más mal rollo.

Imaginad a mi alrededor decenas de personas imitando la postura del muñeco de Glico, aunque no se vea.


Otro día, más.

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