viernes, 3 de febrero de 2017

Reencuentro con Tai chan

En noviembre hablé de nuestra visita a Moff animal world, el espacio para interactuar con animalitos adorables en un centro comercial fantasma ahí a tomar por saco, cerca de Narita.
El único modo de llegar implica coger una línea de tren con un precio bastante caro -o tener coche-, así que aunque el sitio nos encantó no es que podamos ir todas las semanas, lamentablemente.

Hace poco volvimos. Ya mencioné en su momento a Tai chan, la cacatúa blanca. Es tan entrañable que nos moríamos de ganas de volver a verla -o verlo, no se sabe su sexo. Voy a usar el femenino porque es una cacatúa-.

 Tai chan en todo su esplendor.

Al principio parece que tenía sueño y no nos hacía mucho caso, así que le dejamos estar mientras saludábamos a los otros animalitos.
En otro intento posterior logré que se me subiera al brazo -estaba parlanchina y todo-, y en cuanto me puse a acariciarla y cogió la posturita se me durmió encima.

Me hace dudar si no es un perro con plumas en vez de una cacatúa.

Aunque sea tremendamente adorable y me la quiera llevar a casa, tras una media hora o así de no querer separarse de mi brazo me empezó a doler por la postura, y hubo que conseguir que se volviera a subir a la barra donde suele estar normalmente. No había forma, así que intentamos algo más fácil, que se subiera a Kazuki, que es un imán para los animales. Eso sí que coló.

Tras visitar al resto de pajaritos, los reptiles y las alpacas, nos dimos cuenta de que había una zona en la que no nos habíamos fijado antes. Resulta que hay una "casa de pájaros" al fondo del todo. Es posible que la hayan hecho recientemente, porque ninguno de los dos recordábamos algo así.

 Esta es la entrada.

Entrar son 200 yenes sin límite de tiempo y te dan comida para darles, así que entramos.
Te dan esta pulserita tan mona para entrar.


Al entrar los pájaros se ve que ya saben que la gente entra con comida, porque se te tiran todos encima y acabas así.

Yo mientras intentando hacer fotos con otros tantos encima.

 Este es el aspecto que tiene la casa de pájaros por dentro.

Sí, también hay una gallina -en realidad dos-.

Están todos sueltos, y van volando de un lado para otro, se posan en la estructura de madera que hay ahí o se te posan encima. Si te gustan los pájaros es genial, pero para una persona que no esté preparada para algo así puede ser traumático. Se ve que no se le pasó por la cabeza esto a una madre que entró con un niño pequeño, el cual acabó saliéndose a los 10 segundos o así gritando "¡Imposible!". Creo que presenciamos el nacimiento de un trauma de la infancia, pobre niño.

Volvamos al tema principal.


"Buenas. ¿Tiene usted hijos en edad escolar?"


Mis criados emplumados.


Mi consejo si venís aquí es: Traed clínex. Es imposible salir limpio.

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