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miércoles, 23 de octubre de 2019

Cloud with Sky

A primeros de este mes Kazuki y yo estuvimos unos días en Seúl de vacaciones. Además de comer hasta reventar estuvimos en algunas cafeterías de animales en las que no habíamos estado antes -donde vivimos está prohibido tener mascotas, pero necesitamos amor perruno de vez en cuando-.
La primera a la que fuimos se encuentra en la zona de Hongdae, y se llama 구름 뜬 하늘, o en inglés Cloud with Sky. Como dato curioso, son los nombres de dos de las perras que hay allí -"Nube" es una malamute de Alaska y "Cielo" es una bobtail-.

Es en el primer piso de este edificio. Donde el cartel con 2 perros.

El sitio me llamó la atención por tener muchos perros grandes, lo cual es una rareza en cafeterías de perros. Cuando le enseñé a Kazuki fotos del sitio en Instagram -él no tiene cuenta- tardó medio milisegundo en decirme que quería ir fijo.

Muero de amor.

Además de tener perros residentes, también funciona como hotel para perros, así que algunos de los peludines con los que pasas el tiempo allí solo están de visita. Un ejemplo de huésped temporal es esta perrita a la que se referían como Sexy -me abstengo de hacer comentarios sobre el nombre-.

Era súper adorable, fue la primera en acercársenos.

Los perros residentes tampoco tenían nada que envidiar en términos de adorabilidad.

Suaaaave.

Como toda cafetería de animales en Seúl, hay que comprar una bebida al entrar -eso cubre el precio de la entrada-. Eso sí, parece que los humanos no somos los únicos en pillar bebidas.


Estuvo bastante bien, volvemos seguro.

sábado, 26 de mayo de 2018

¿Escuela de qué?

Dando una vuelta por Hongdae en nuestro viaje a Seúl me encontré con una escuela con un nombre desafortunado.

Sí, a mi edad estas cosas todavía me hacen gracia.

Al parecer es una escuela de arte conceptual. Me puedo imaginar el tema principal.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Curiosidades de Seúl

He decidido que la última entrada del viaje a Seúl va a ir de cosas curiosas que vimos y que me llamaron la atención.

Empecemos por la almeja cantarina de Myeongdong.

Las gafas de sol que se iluminan son la leche.

Sigamos con el árbol lleno de pandas en Dongdaemun.

El panda de plástico en su hábitat natural.

En Hongdae hay una "churrería" -tenían pinta de no ser churros de verdad, sino pseudo churros, como los japoneses- llamada Churro 101. Fuera tenía este cartel.

Un solo churro costaba entre 2300 y 4400 won.

Volvamos a la zona de Myeongdong. Como hay muchos turistas japoneses algunas tiendas tienen carteles en japonés. Algunos de ellos son bastante cómicos, como el de esta tienda de algas nori.

Pone: "Nuestro nori natural coreano está tan tremendamente bueno que se te saltarán las lágrimas".

Para acabar, hay una tienda de cosas de papelería, cosmética y chorradas varias llamada Artbox en varias zonas de Seúl. Las mascotas de la tienda son bastante monas, pero una me encantó especialmente. Boss, el tiburón.

Es súper adorable.

Este es el elenco de personajes al completo.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Tarta de cumpleaños coreana

Otro año más llega el día de volverme más vieja oficialmente, y este año lo pasé en Seúl.
Allí durante unos pocos días andamos mucho, subimos muchas escaleras, comimos mucho, y uno de esos días cuando estábamos dando una vuelta por Hongdae nos encontramos con una pastelería llamada Chou Cake House.
El escaparate tenía tartas tan monas que estaba rodeado de gente mirándolas y haciendo fotos.



Sobre las tartas había un cartel que decía que una costaba 10000 won -si sentís curiosidad, al cambio son unos 7,50 euros-. Bueno, al principio, como nuestro nivel de coreano no es muy allá, no entendíamos si lo que costaba eso era un corte o la tarta entera, pero investigando vimos que no, que era la tarta entera.
Teniendo en cuenta que la idea inicial era comer una porción de pastel en alguna cafetería y que ese precio suele ser cercano al que te cobran por una sola porción, decidimos cambiar de plan, y entramos a comprar una tarta -oh, sí-.

Aunque intenté preguntar en inglés por qué tartas son las que no llevan café, las dependientas no parecían entenderme, y aunque Kazuki y yo podemos leer hangul, mi vocabulario coreano se limita a decir hola y preguntar dónde está el cuarto de baño -quienes hayáis estudiado griego en el instituto me entenderéis-. Él puede hablar un poco más, así que consiguió averiguar que excepto tres tartas, las demás eran todas con sabor cafetero -manda huevos-. De entre las que quedaban, elegí una muy mona de chocolate con fresas, y al comprarla nos dieron un cuchillo de plástico para cortarla y velas. Nos preguntaron cuántas velas queríamos, y pedí dos, porque pedir tantas como mi edad me pareció abusar un poco, y porque mi edad son dos dígitos.


¡Tacháaaaan!

Tras soplar las velas le quité el papel.

El bizcocho era de chocolate con capas de nata entre medias. Estaba buena.