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lunes, 24 de septiembre de 2018

Pika-moto

¿Hola? ¿Alguien sigue leyendo esto?

*grillos*

¿No? Bueno, pues entonces no me entretendré en hablar mucho más del viaje a Seúl y voy con la última entrada de este tema.

Y con la última foto de servidora durante este viaje.

Pasamos por Myeongdong para ir a café Gaene, la cafetería de perros a la que vamos siempre -si váis, atención a Conan, el perro salchicha ex-obeso. Parece que ha cogido la costumbre de saltarte encima tanto si ya tienes a otro perro sobre el regazo como si no. Tú eres su cojín y nadie le va a frenar, hombre ya-.

Se adivina cuál es Conan, ¿verdad? En el fondo es adorable.

Cuando ya estábamos casi llegando esta moto me llamó la atención.


¡Es la Pika-moto!

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Curiosidades de Seúl

He decidido que la última entrada del viaje a Seúl va a ir de cosas curiosas que vimos y que me llamaron la atención.

Empecemos por la almeja cantarina de Myeongdong.

Las gafas de sol que se iluminan son la leche.

Sigamos con el árbol lleno de pandas en Dongdaemun.

El panda de plástico en su hábitat natural.

En Hongdae hay una "churrería" -tenían pinta de no ser churros de verdad, sino pseudo churros, como los japoneses- llamada Churro 101. Fuera tenía este cartel.

Un solo churro costaba entre 2300 y 4400 won.

Volvamos a la zona de Myeongdong. Como hay muchos turistas japoneses algunas tiendas tienen carteles en japonés. Algunos de ellos son bastante cómicos, como el de esta tienda de algas nori.

Pone: "Nuestro nori natural coreano está tan tremendamente bueno que se te saltarán las lágrimas".

Para acabar, hay una tienda de cosas de papelería, cosmética y chorradas varias llamada Artbox en varias zonas de Seúl. Las mascotas de la tienda son bastante monas, pero una me encantó especialmente. Boss, el tiburón.

Es súper adorable.

Este es el elenco de personajes al completo.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Cafe Gaene un año después

En esta entrada hablé de una cafetería de perros en Myeongdong llamada Cafe Gaene. Este año decidí repetir plan cumpleañero y ponerme hasta las orejas de pelo de perrín.

Tras asegurar que no llevábamos comida encima -siempre te lo preguntan al entrar-, pagar y pedir nuestra bebida, una croquetita arrugada ejerció su fuerza gravitacional en mí.

"Dame un besito". "No, pesada".

Enseguida se nos acercó Conan, el perro salchicha que no se quería mover de mi regazo el año pasado. Lo malo es que ha engordado bastante -la tripa casi le arrastraba por el suelo al andar, pobrecito-, así que me dolían las piernas al rato de que se hiciera una bolita encima de mí. Si hacías que se levantara para poder estirar las piernas volvía al poco y te ponía ojitos mientras te apoyaba las patitas en los muslos, se las sabe todas.

Usando el brazo de Kazuki de almohada.

Todos los perros seguían tan majetes y adorables como siempre.






jueves, 22 de septiembre de 2016

De nuevo en Seúl

Coincidiendo con mi cumpleaños -suspiro- estuvimos Kazuki y yo de nuevo unos días en Seúl. Volamos con Jeju Air, que sale de la terminal 3, a la que no había ido nunca. Si vais a esa terminal por primera vez, hay autobuses desde la terminal 2 que te llevan, pero se puede ir andando y no se tarda mucho. El camino está marcado para que sea imposible perderse.

Al llegar a Seúl nos dimos cuenta de que nos habíamos olvidado -otra vez- las tarjetas monedero para el tren en casa, y cuando compramos en un convini nos dieron una de Cony y otra de Brown, los personajes de Line -parecen ser muy populares en Corea del Sur-. Confiemos en que no tengamos que comprar una cuarta tarjeta T-money en el futuro...


He decidido que en esta primera entrada del viaje voy a hablar de cosas curiosas que vimos.
Empecemos por este restaurante de extraño nombre que había cerca del hotel.

"Spain pocha bien". Vale...

Entre el nombre y que en el menú sirven pasta... Vale, aceptamos barco.
Siguiendo con sitios cercanos, dando una vuelta por Myeongdong nos encontramos esta tienda de recuerdos con el cartel en japonés.

O-miyage Land.

El cartelito de abajo en negro es bastante cachondo. Para quienes no sepáis japonés, pone "¡¡Si no es barato me puedes dar un puñetazo!!".

Sigamos con el gato anuncio de Dongdaemun. Para que veáis que no es un muñeco sino un gato de verdad, os pongo dos fotos -hasta se me restregó por la pierna cuando fui a hacerle una foto-.

Lo que no sé es qué anuncia exactamente. Mi nivel de coreano no llega a tanto.

Esto lo vimos en varias estaciones de tren. El mensaje me quedó claro.


Por cierto, las mascotas japonesas no solo trabajan en Japón. Aquí tenemos a Kumamon en el metro anunciando turismo en Kyushu.


Para casi acabar, algo que quiero que vendan en Japón. El helado de Twix.

Qué rico estaba.

Y para acabar, los vasos tan monos de la cadena de cafeterías-panaderías Paris baguette, que están por todas partes en seúl.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Cafe Gaene

Siguiendo con el tema de Seúl y de mi cumpleaños, cuando estaba investigando antes del viaje cosas para hacer durante el mismo, me encontré con que en Seúl hay varias cafeterías de perros. En Tokio todavía no he encontrado ni una, así que quería ir a jugar con los peludines.
Investigando pudimos encontrar qué tipos de perros tenían en cada una, y Kazuki encontró una con mi perro favorito, el carlino o pug -es como una croqueta arrugadita con patas, me encanta-. De hecho no tenían uno ni dos, sino tres -y un bulldog, ya para añadir más arruguitas al tema-. Por esto mismo y porque en el edificio donde vivo no se puede tener mascotas, se convirtió en el plan perfecto para el día de mi cumpleaños.

Esta cafetería se encuentra en Myeongdong, bastante cerca de la estación -las salidas más cercanas son la 5 y la 6-. Andando un poquito lo encontramos, en la cuarta planta de un edificio sin ascensor -aunque con estas piernas fuertotas poco importa ese detalle-.

Encima de "Dog Cafe" pone en coreano "Cafetería de perritos".

Entramos dentro, y una chica que trabaja allí nos explicó con qué perros tener cuidado porque es posible que muerdan -eran dos, uno grande y uno pequeño-, nos dijo que la entrada es 8000 won con una bebida, y nos hizo echarnos desinfectante en las manos.
Las cafeterías de animales de Tokio tienen todas límite de tiempo, que suele ser una hora, así que me hizo ilusión saber que aquí no había límite de tiempo y nos podíamos tomar la tarde con calma.
Pedimos bebida y fuimos hacia una mesa para dejar nuestras cosas. Tienes dos opciones, o sentarte en una mesa, o sentarte en el suelo con una mantita sobre las piernas para que los perrines vengan a que les acaricies un rato.
Entre la clientela no solo había humanos.

¿Si me pongo una mantita sobre las patas traseras se me subirá un humano?

Dentro había más de 20 perros, así con la tontería.


Aunque algunas personas se podían tirar hasta 20 minutos sin que se les acercara ningún peludín, en mi caso yo creo que solo pasaban unos segundos desde cada vez que me sentaba en el suelo -hay que estirar las piernas- hasta que alguno me trepaba hacia el regazo. Debo de gustarles o algo -yo encantada, oye-.

Esta dachshund se echó una pedazo de siesta encima de mí.

Y sobre Kazuki el perro al que rebautizamos como "Mohican".

Son demasiado monos.

Muero de amor.





Como acabas de pelo de perro hasta las orejas -lógicamente-, tienen rollos de estos con cinta adhesiva para que te limpies la ropa cuando te vas.
En mi próximo viaje a Seúl vuelvo seguro.