martes, 17 de mayo de 2011

Me comería una vaca

Japón, el país del comer sano, las tres raciones de verdura por cada ración de carne, y las dietas seguidas por personas de todas las edades y sexos, también cuenta con un contrapunto curioso, las hamburguesas especiales que ponen a la venta por tiempo limitado en el McDonald's -o como lo llaman aquí, "Makkudonarudo". A mí se me traba la lengua así que lo dejo en Mac o Makku-. Algunas son la típica hamburguesa con algún ingrediente especial, como jalapeños o algo por el estilo -ojalá dejaran la que llevaba jalapeños fija...-. Otras son una auténtica fábrica de colesterol, como por ejemplo, la que está ahora a la venta -durante un par de semanas, como todas las limitadas, imagino-. Se llama Mega Mac, y viene a ser un Big Mac con el doble de carne. Yo cuando vi eso le mandé un mensaje a Kazuki diciendo "han sacado una hamburguesa con 4 filetes de carne en el Mac, ¿cuándo vamos?".
Pues eso, que fuimos. He aquí media vaca entre pan y pan.

¿Y cómo muerdo yo esto?


Otra que sacaron hace no mucho fue la Mega Teriyaki. Este bicho, aunque tenga menos carne que la Mega Mac y esté hecho de carne de cerdo, tiene alrededor de 900 calorías, creo recordar -a mi no me impresiona, pero lo comento como dato curioso por si alguien siente curiosidad-.

Es difícil de comer como ella sola porque con la salsa resbala la carne para todos lados.

Eso sí, no penseis que me alimento de hamburguesas de 900 calorías del McDonalds a diario, ¿eh? Sigo apreciando mi salud.

domingo, 15 de mayo de 2011

Animales de salchicha

En uno de los supermercados de mi barrio se esfuerzan muchísimo en conseguir vender salchichas. Para tal menester, crean obras de arte como estas:


Y yo que me creía la leche por saber hacer pulpos de salchicha...

Normalmente la mayor parte de las salchichas que venden en los supermercados japoneses no son tamaño perrito caliente, sino tamaño mini, especial para poder meter en bento y poder hacer muñequitos con ellas si es menester o comérselas tal cual.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Cal en el cine

Ayer me dirigí en medio de un diluvio a un escondido estudio de cine y televisión en Tokyo llamado Toho Studios. A lo mejor ese nombre no os dice mucho, pero ¿y si os digo que es donde se rodaron las películas de Godzilla?
¿Y qué hacía yo en tierra de Godzilla? Pues básicamente, trabajar. Desde aquel primer arubaito hace unos meses poniendo voz a un contestador automático me han salido unos cuantos trabajos de voz más, entre ellos el que me dirigía a hacer allí. En esta ocasión se trata de poner voz a una escena de una película japonesa que, según me han dicho, se estrena el mes que viene en los cines -una pista, en el cartel sale un mapa de España de cuando Castilla la Mancha y Castilla León aún se llamaban Castilla la Nueva y Castilla la Vieja-. Mi voz no se va a oir más de 20 segundos, en un telediario de fondo en esa escena, pero me hace ilusión, ya que es mi primera "aparición" en la pantalla grande -y mi primer doblaje en un estudio tan grande también-.

Hay una estatua de Godzilla de mi altura más o menos en la entrada, por fuera, pero me quedé con las ganas de hacerme una foto con ella. En su lugar lo dejaré a vuestra imaginación, que siempre resulta divertido.

martes, 10 de mayo de 2011

Auto-restricción

Jishuku (自粛) es una palabra que últimamente se está escuchando mucho en Japón. Quiere decir "auto-control" o "auto-restricción". Esto está relacionado en parte con el incidente de la central nuclear de Fukushima que todos conocemos, y cuyo arreglo tiene para rato, y en parte con el gran terremoto que ocurrió en marzo.

Por un lado, para ahorrar energía, por eso de que uno de los mayores suministros del país está en muy mal estado, las calles de Tokyo y alrededores se han oscurecido. Todo ese despilfarro energético de carteles luminosos y grupos de máquinas de bebidas se ha recortado. Además en el tren a mediodía no encienden la luz dentro de los vagones -en el metro no se hace, claro, solo en sitios donde se puede aprovechar la luz natural-, en algunas empresas quitan parte de las bombillas para ahorrar usar tanta energía, etc.
A mi nada de eso me afecta especialmente, ni me molesta lo más mínimo. A mediodía hay luz suficiente como para que haga falta tener el tren lleno de bombillas, y las calles con un poco menos de despilfarro energético también están bonitas. Lo que, ahora que empieza el calor, sí que me afecta es que han decidido que este verano no se usa el aire acondicionado -o se pone a 28 grados-. Hoy con 28 grados en la calle he estado en una cafetería sin aire acondicionado... bebiéndome un té caliente como una persona masoquista -lo del té caliente es porque tuve un problema de afonía y no quiero recaer hasta asegurarme de que estoy curada de verdad. Hay que cuidarse-.
Espero que para verano entren en razón y pongan el aire, aunque sea un poquito, en las tiendas, o va a ser muy jodido.

Por otro lado, después de una desgracia tan grande como la que ha ocurrido en la zona noreste de Japón tras el terremoto y el tsunami, la auto-restricción ha hecho que se cancelen festividades típicas, como los fuegos artificiales en verano, por poner un ejemplo. Tras algo así por respeto a todas las víctimas, se ha decidido que no es momento de ponerse a hacer celebraciones mientras todavía hay tantos refugiados sin un lugar donde vivir y tantos fallecidos y desaparecidos, así que, aunque vaya a ser un verano más oscuro y menos bonito -adoro los fuegos artificiales-, es una muestra de respeto y la acepto como tal.

domingo, 8 de mayo de 2011

Arakawa under the bridge (荒川アンダーザブリッジ)

Últimamente solo me engancho a estos anime que echan de madrugada en la televisión, normalmente por su cantidad de bizarrez. Uno de los que más me han enganchado últimamente -y cuyo manga estoy leyendo actualmente- es Arakawa under the bridge.
Curiosamente vivo cerca del río Arakawa, así que se me ocurrió hacer probablemente lo más friki que he hecho en mi vida, hacer cosplay de esta serie en el sitio en el que se desarrolla realmente, y me puse manos a la obra. No solo eso, sino que convencí a Kazuki para que hiciera cosplay por primera vez en su vida y se me uniera.
Tras tener que postponerlo por motivos de clima y de lluvia, por fín podimos conseguir hace poco un día que estuviéramos ambos libres y que no lloviera -aunque estaba bastante nublado, no se puede tener todo-.

Nos convertimos en Hoshi y Recruit respectivamente.






Aunque siempre esten peleando.


Luego saben enterrar sus diferencias y llevarse bien.

viernes, 6 de mayo de 2011

El polideportivo de Toda

Debido a mis constantes dolores de espalda he decidido ponerme a hacer natación, así que tras buscar una piscina cubierta que no fuera la del club de fitness de al lado de la estación, que tiene un precio abusivo, con la ayuda de Kazuki encontramos el polideportivo de Toda, el cual tiene piscina cubierta. Los horarios que tiene son un poco incompatibles con los míos, así que desde que me compré el gorro de natación hasta que pude ir han pasado un par de semanas, pero por fín, aprovechando que esta semana es la Golden Week, me dirigí allí a ponerme en forma -o intentarlo-.

Este polideportivo está a unos 20 minutillos de mi casa andando. A la ida no es ningún problema, yo ando mucho más a diario, pero no sabía qué tal me iba a encontrar a la vuelta. Mejor no pensarlo, así que cogí la mochila y me fui para allá.

Para allá todo recto.

Llegué un poco pronto, ya que aún quedaba media hora para que abrieran la piscina en el turno de tarde -la abren en tres turnos, unas 2~3 horas por la mañana, e idem a medio día y por la tarde-. Como en Saitama, a diferencia de Tokyo, es fácil encontrar bancos para sentarse, aproveché un ratillo para coger fuerzas.

Saitama is different.

Por cierto, el polideportivo de Toda es un centro de evacuación en caso de desastre natural, como por ejemplo, si nos comemos un terremoto muy grande. En cada barrio de cada ciudad y pueblo de Japón hay un área para esto. Por ejemplo, cerca de mi escuela el área de evacuación es un parque.


Ya por fín entré, y primero me puse a buscar la máquina para comprar tickets para la piscina. Para mi sorpresa, el precio era diferente que el de la página web. Debajo de la máquina explicaba un papelito que ese es el precio de la piscina descubierta, y que la cubierta es más cara -manda huevos-. De todas formas, los residentes de Toda tenemos descuento, así que tampoco me salió tan caro al final.

Para ir a la piscina primero había que dejar los zapatos en una sala habilitada para ello, cruzar un pasillo y ya ir a los vestuarios. Yo llevaba el pelo recogido -total, para ir a nadar peinarse es tontería-, y se me veían las orejas perfectamente. Kazuki me comentó que lo mismo me ponían algún problema con los piercings, y yo, que hasta ahora solo he tenido problemas una vez porque no me dejaban tirarme por un tobogán acuático si no me los quitaba, no pensé que fuera a tenerlos, y si había algún problema, que me lo dirían antes de entrar.
No me dijeron nada, y entré. Dejé mis cosas en la taquilla, que por cierto, son taquillas que funcionan con 10 yens. Nunca creí que llegaría a ver taquillas de 10 yens, acostumbrada a ver siempre precios entre los 100 y los 500 yens.


La llave de las taquillas de las piscinas suele tener una goma para enganchártela a la muñeca y poder bañarte con ella en vez de tener que dejarla por ahí. Esta goma era muy estrecha y me costó ponérmela. Para alguien con muñecas más anchas que las mías tiene pinta de doler.

Ya con el gorro de natación puesto y todo entré a la piscina y eché un vistazo a las calles. A la izquierda, señores mayores haciendo práctica libre. A la derecha, niñas que no aparentaban más de 10 años haciéndose varios largos a mariposa con un entrenador y una entrenadora gritando como si estuvieran en el ejército. Vale, yo voy a la izquierda con los señores mayores...
Me tiré al agua a la calle con menos gente, y antes de que pudiera empezar a nadar una de las socorristas vino corriendo y empezó a llamarme. Entonces fue cuando me lo dijo, que me tenía que quitar los piercings -a buenas horas...-. Yo cuando tengo las manos secas -y el cuerpo-, aunque me lleva un rato quitarme 10 pendientes que son en total, me los quito, pero es casi imposible estando empapada, por mucho que me intente secar. Las dos dilataciones salieron con facilidad, pero el resto... tras 5 minutos peleándome con la misma bolita de rosca vi a la socorrista 1 ir a hablar con la socorrista 2, la que estaba subida a la silla alta típica, y luego dirigirse hacia mi. Se ve que se apiadaron de mi, vieron que ni de coña iba a conseguir quitármelos, y me dijeron que si me los tapaba con unas tiritas no había problema. De hecho se fue a por un botiquín y me dejó tiritas, hasta me fue ayudando con ellas.
Las tiritas me duraron un largo.
Yo ni me di cuenta, pero al rato vi cómo las dos socorristas volvían a llamar mi atención. Entonces fue cuando me dijeron que se me habían despegado, y que me iban a dejar mejor una cinta más resistente entre disculpas. Esta vez ni me hicieron salir de la piscina, trajeron las cintas y me las pusieron ellas.


Ni idea de por qué tienen una norma tan absurda en algunas piscinas japonesas -no en todas, la última vez que usé una piscina cubierta en otro pueblo de Saitama no me dijeron nada de quitarme los pendientes-.
Recuerdo que la excusa de aquella vez en el tobogán acuático fue que "es peligroso" -aunque no te explicaban qué tiene de peligroso-, pero aquí no tenía lógica alguna. Como quiero que me dejen usar esta piscina dejé que me llenaran las orejas de esparadrapo.

Por lo demás todo normal, nadé, tras mucho nadar recordé lo mucho que cansa, y me volví a casa con dolor de todo pensando "20 minutos de camino...".
Pero ya se me acostumbrará el cuerpo.

martes, 3 de mayo de 2011

Wasei-eigo

Hoy toca hablar de cosas frustrantes en el aprendizaje del idioma japonés.

El japonés es una lengua que cuenta con bastantes extranjerismos. Hasta aquí todo normal, ¿verdad? Pues bien, otra cosa con la que cuenta es con extranjerismos inventados, lo que se conoce en japonés como "wasei-eigo", el inglés creado en Japón.
Normalmente un extranjerismo es una palabra adoptada de un idioma extranjero, por ejemplo, en japonés nos encontramos con la palabra "sutaato", que proviene de la palabra inglesa "start". También hay palabras de origen holandés, alemán, portugués, francés, etc.

Dejando de lado los extranjerismos normales, hay una gran cantidad de palabras en wasei-eigo que no existen en inglés, lo que ha provocado más de un momento de confusión cuando hablaba con algún japonés en "inglés", ya que muchos piensan que son palabras que realmente existen en inglés -en realidad la confusión es comprensible-.
Esto es uno de esos puntos que nos dificultan a los estudiantes de japonés el idioma, ya que tenemos que aprender tanto japonés como a distinguir qué palabra "procedente del inglés" se han inventado y cuál no, para que no se vayan al carajo años de estudiar inglés.
Algunos ejemplos de este tipo de palabras y cuál sería la palabra correcta en inglés:


-Sarariiman. Es la japonización de "salary man". En inglés sería "white collar worker". Un oficinista, vamos.

-Shaapupenshiru. Es la japonización de "sharp pencil". Lejos de significar lápiz afilado, significa portaminas, que es automatic pencil o propelling pencil en inglés.

-Maikaa. Es la japonización de "my car". Se usa para referirse al coche que se tiene de uso personal, y que no es de la empresa. En inglés que yo sepa no hay un término específico para esto, corregidme si me equivoco.
En la misma línea tenemos "maihoomu" (casa propia, es decir, no alquilada) y "maipeesu" (a mi ritmo).

-Tibakku. Es la japonización de "T-back". En inglés sería thong, lo que viene a ser un tanga.


Y la lista sigue.

domingo, 1 de mayo de 2011

Senbei

Al principio el senbei no me gustaba. Este snack con forma de galleta -aunque no es exactamente una galleta- hecho de arroz existe en decenas de sabores distintos, y son tipiquísimos para traer de recuerdo de un viaje. Aquí es costumbre cuando se va de viaje traer recuerdos para todas y cada una de las personas que conozcas, con lo que sale mejor pillar un par de paquetes grandes de senbei o de mochi para tener para repartir.
Aunque al principio el sabor no me hiciera especial gracia, me han traido senbei de recuerdo de viajes tantas veces que al final le he cogido el gustillo. De hecho creo que habré comido senbei decenas de veces sin haber comprado nunca.
La semana pasada una compañera de clase trajo senbei, solo que no eran de recuerdo de ningún viaje, sino que le gusta y suele comprar para ella, así que nos trajo a nosotras también. Aunque el senbei no suele traer motivos monos, este, que es senbei coreano, me resultó especialmente entrañable.

A Kou le tocó el senbei miope entrañable.

A mi me tocó el senbei artista feliz.