Ya comenté anteriormente que los suelos de las casas japonesas irradian frío en cuanto empieza a refrescar un poco, por lo que llevo tiempo buscando unas zapatillas de andar por casa que sean especialmente calentitas. He visto varias tipo botas de andar por casa que son perfectas para mis necesidades, pero me he encontrado con el problema con el que nos encontramos todas las personas de pies grandes que vivimos en Japón -aunque esto también me pasaba en España-, que nuestra talla apenas existe.
Hace unos días, buscando botas de andar por casa en una tienda cercana a mi casa en la que aún no había mirado ocurrió algo inesperado. Estaba mirando la zona de zapatos normales por si acaso, y apareció una estantería con bastantes botas bastante molonas para ser una tienda de barrio. Me acerqué a mirarlas ya pensando que lo más grande que tendrían sería 24,5 cm, como siempre, y de hecho las primeras que miré eran incluso más pequeñas, 23,5... Entonces apareció un par de mi talla -bueno, medio cm más grande, pero mejor que sobre a que me vengan pequeñas-, ahí rodeado por un halo de luz imaginario. El precio, 990 yens. Me faltó tiempo para llevármelas, y es que también le tenía ganas a unas botas como estas.
Vale, me encantan los zapatos, qué le vamos a hacer.