martes, 18 de marzo de 2014

Primavera

La primavera aquí no solo conlleva la subida de las temperaturas -por fín-, sino también fuertes vientos y... La maldita alergia al polen.
Me suele durar poco, así que todavía no me he hecho las pruebas para saber cuál es esta alergia que he desarrollado en los últimos años. Imagino que debe de ser a alguna planta autóctona de aquí.
El caso es que en los peores días suelo salir con mascarilla. A veces ayuda y a veces no, pero es mejor que nada.

Hay gente que las lleva como accesorio de moda, así que toca look del día con máscara.

No me gusta llevar mascarilla, porque están hechas para gente con la nariz chata y recta -lo contrario a mí-, y no solo no se me ajusta haga lo que haga, sino que también se me acaba subiendo y enganchando con las pestañas inferiores constantemente -me pasa incluso con las que tienen una varilla para ajustar al tamaño de la nariz-. Además está el tema de tener ahí la humedad de mi propio aliento constantemente.
Afortunadamente solo es en primavera cuando me toca usarlas.

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