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miércoles, 16 de mayo de 2018

Intentando que mis plantas no mueran

El invierno mató a mis plantas de pimientos de padrón, lo cual es una pena, porque daban bastante fruto y los pimientos estaban buenos. Tras intentar revivirlas en primavera y fallar -aunque a cambio salieron setas en la maceta... Un misterio-, decidí volver a plantar, ya que todavía tenía semillas.
Salieron brotes y ahora están súper verdes y bonitos, ¡bieeen! Pero la próxima vez que me vaya de vacaciones y no pueda regar las plantas me encuentro con el problema de que se vuelvan a morir... Así que estuve investigando en internet si había algún modo de riego automático casero que pudiera hacer para evitar esto, y probé varios de los métodos que fui encontrando por Youtube, fallando en varios de ellos...

Hasta que encontré uno que me ha funcionado -en el segundo intento, pero ya funciona-.

¡Tatachán!

El método que por fín logré replicar con éxito fue el del cordón que conecta la tierra con una botella de agua. Estoy usando una botella de 2 litros, que para unos 4 días o así por maceta debería servir.
La idea es que el cordón absorba agua y la transporte hasta la tierra, pero no vale cualquier cordón. En mi primer intento con un cordón un poco grueso -no se de qué material era- el cordón flotaba y no absorbía agua, así que mi segundo intento fue con cordones de zapatillas, y ese sí que funcionó bien.

Botella de té verde 140 yenes. Cordones de zapatilla 108 yenes.

Por si os interesa probarlo, como en mi terraza pega bastante el viento tengo la botella sujeta entre dos macetas, y en la punta del cordón enterrada en la tierra he hecho un nudo para que se enganche mejor. El tapón es para sujetar los cordones -como es una maceta alargada decidí probar a poner dos-.


De momento lleva 2 días y medio y la tierra sigue chupando agua. Creo que voy a usar este método para el invierno también, que con el frío duele salir a la terraza.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Cultivando pimientos shishito en casa

Patatas no es lo único que he plantado en la terraza -por cierto, estaban buenas-. En el pasado he intentado plantar pimientos rojos, amarillos y verdes, y he fallado cada vez -o se morían o se me llenaban de pulgones-. Con lo que al final logré tener éxito fue con la versión japonesa de los pimientos de padrón, llamados "shishito". No solo la planta no se murió, sobrevivió a los pulgones y dio flores, sino que por fin ha dado frutos.

Mirad cuánta belleza.

Algunos ya tenían un tamaño decente para probarlos, así que decidí probar si habían salido picantes o no.

Tú vas al horno un rato.

Han salido bastante ricos y no pican. Todavía están saliendo flores y pimientos nuevos, lo que ha dado de si la maceta.

miércoles, 16 de agosto de 2017

El retorno de la estación de las lluvias

Este año no llovió mucho en la "estación de las lluvias" -por eso mismo lo entrecomillo-, y luego llegó el verano, y el calor, y... las lluvias. Últimamente ha llovido tanto que Kazuki y yo hemos empezado a llamarlo "la segunda estación de las lluvias".

Las plantas de mi terraza están encantadas, eso sí.

Eso conlleva mucha humedad, claro, pero lo que no esperaba fue el fenómeno que observé el otro día en casa. Empezó a salir niebla del aire acondicionado.
Desgraciadamente no tengo fotografías para enseñarlo, pero imaginaos estos aspersores que sueltan gotas muy finas y que usan para "regar" algunos sitios para bajar la temperatura.

viernes, 7 de julio de 2017

Recolecta de patatas

Cuando me dio por plantar patatas, me daba por satisfecha con que llegaran a salir flores. Una vez que salieron flores las plantas siguieron creciendo y salieron más flores. Investigando, al parecer cuando la planta se va secando es cuando puedes recolectar las patatas, así que como a mis plantas se les estaban secando gran parte de las hojas pensé que ya se podría, e intenté sacar una de las dos.


Era de esperar que el resultado no iba a ser gran cosa, ya que la maceta que he usado no era demasiado grande, pero bueno, me hace ilusión aunque solo haya dado 2 mini patatas y una micro patata. Voy a dejar la otra planta un poco más a ver si hay suerte y saca hasta una cuarta patata. Crucemos los dedos.

domingo, 21 de mayo de 2017

¡Florece!

El año pasado empecé mi aventura intentando criar plantas en la terraza. Para aprender algo hay que experimentar el fracaso, y yo he experimentado bastantes, ya que cada cosa que planté acabó muriendo -y el clima japonés no ayuda-.
A pesar de lo mal que se me da la jardinería, he conseguido mantener vivo a Nikutaro durante casi un año -teniendo en cuenta lo delicaditas que son las plantas carnívoras, tiene mérito-.

Un día, viendo que quedaban dos patatas solitarias en casa a las que les estaba brotando verde, se me ocurrió intentar plantarlas, ya que tenía un macetero muerto del asco, todo tierra y nada planta.
No solo las patatas crecieron fuertes muy rápidamente, sino que a su vez brotaron otras dos plantas distintas que no recordaba haber plantado ahí.


Siendo las hojas tan diferentes de las de la patata, estaba claro que era otra cosa. Tras investigar y comparar con hojas varias, resultó ser una planta de calabaza. Recordé entonces que había probado a plantar semillas de calabaza en otoño, y como durante meses no brotó nada se me habían olvidado. Al parecer las patatas y el calor debieron hacer de disparador para que decidieran brotar.
Como el macetero me parecía demasiado estrecho para 4 plantas, decidí transplantar las calabazas a otro macetero, pero la inexperiencia hizo que solo una sobreviviera. A su vez pasó algo inesperado, brotó en ese macetero una planta de calabaza nueva -es posible que metiera semillas en ambas macetas y no lo recuerde-.

Una semana después de la primera foto.

Como es la primera vez que planto patatas, no sabía que crecían tan rápido.

 Una semana después.

Mi objetivo principal, más que ver si es posible cultivar patatas en casa, era conseguir que vivieran lo suficiente como para que llegaran a dar flores. Hoy por fin ha llegado ese momento.


Unas plantas tan fuertotas y con flores se merecen que les dedique una canción llamada "bushi no hana", que se podría traducir como "la flor del guerrero".


La canto SIEMPRE en el karaoke. A mis plantas no se la canto porque vecinos y tal.

miércoles, 20 de julio de 2016

Nuevo miembro de la familia

Aunque me gustaría tener un perro algún día, vivo en un edificio en el que no se pueden tener mascotas. El contrato dice animales, pero no dice nada de vegetales, así que recientemente adopté una planta carnívora, y he decidido llamarla Nikutaro -"niku" significa carne en japonés, y "taro" es como muchos nombres de chico acaban en Japón-.

La Dionaea muscipula llamada Nikutaro.

Va a ser mucho más difícil de cuidar que mis otras plantas, pero se hará lo que se pueda.

martes, 21 de junio de 2016

Invasores en las macetas

 ¡Buenas!

Lo mismo es porque con la estación de las lluvias la humedad ambiental se cuadruplica o porque la tierra de las macetas lleva abono. No lo se, pero se nos plagaron las macetas de mosquitos, así que tocó investigar cómo deshacernos de ellos.
Probé a regarlas solo cuando se secara la tierra, pero para algunas de las plantas era contraproducente y a los mosquitos les daba igual, así que tocó volver al home center a buscar algún remedio.

Primero probé con un spray para ahuyentar a los bichos, que se suponía que era natural y no tenía veneno y tal. No funcionó, claro, así que hubo que volver y esta vez pillamos trampas para mosquitos de dos tipos, papeles adhesivos y palitos adheshivos -además puse trampas para mosquitos normales en el alféizar de la ventana de la terraza, que atrapó a bastantes pero aún quedaban muchos-.
Los papeles adhesivos daban bastante grimilla, así que lo mismo solo con el shock ya podía ser efectivo.

Trampa para mosquitos de Kobito Dukan.

Vamos a abrir la caja.


Es fácil. Se les quita el papel protector de detrás, se enganchan al palo y se pinchan en la tierra de las macetas.

También sirve de espantapájaros.

Los palitos adhesivos son menos espectaculares -aunque bastante efectivos-, así que os enseño uno ya pinchado.

Aunque parezca que en la maceta de detrás no hay nada, hay un pequeño brote.

A ver si funciona. 

domingo, 19 de junio de 2016

Jardinería

Recientemente ganamos un poco de espacio en la terraza, y decidí que me apetecía plantar vegetales, ya que estaba. Ya teníamos macetas de por sí, aunque eran todas de Kazuki, y ya que estábamos fuimos los dos a ver qué podíamos plantar nuevo.
Para ello cogimos las bicis y fuimos a un home center, que es como llaman por aquí a las tiendas de cosas de bricolaje, jardinería, etc.. Por cierto, si alguna vez os mudáis a Japón y necesitáis una barra para tender la ropa, las venden en este tipo de tiendas.

Tras andar mirando semillas, tierra, maceteros, etc, yo decidí que iba a probar a plantar pimientos amarillos y rojos, que en el supermercado suelen tener precios prohibitivos. Además, tras mi viaje a Vietnam y ver por primera vez una planta de cacahuetes, me hicieron gracia, así que decidí que en otra maceta iban a ir cacahuetes. También compré semillas de fresas.

Kazuki por su parte compró semillas de flores, cilantro y creo que lo otro eran guindillas.

Hala, ¡A plantar cosas!

A esa hora le daba la sombra, pero a mediodía da bastante el sol ahí.

Tras varias semanas de regar y confiar en que algo germine, por fín empezó a aparecer verde en una de las macetas. Más concretamente, en la de cacahuetes.


La siguiente en salir a la superficie fue una de las plantas de pimientos.


Las fresas en cambio no germinaron, así que volví a plantar semillas una vez más por si acaso. Unas 3 semanas después este es el aspecto que tienen las plantas de cacahuetes y de pimientos.



Para tener cero conocimientos de jardinería yo diría que están saliendo majas. De hecho recientemente por fín empezó a brotar una de las semillas de fresa, a ver si hay suerte y también crece.