miércoles, 4 de noviembre de 2015

La cabra, la cabra...

...la puta de la cabra, la madre que la parióooooo.

Si recordáis esta canción sois tan viejunos o más que yo.
Y diréis, ¿a cuénto de qué le ha dado por acordarse de eso? Pues porque recientemente, andando de camino a Shibuya, pasé por delante de una cafetería, y algo me obligó a hacer un pequeño alto en el camino.


Ya se que era fácil imaginárselo, pero sí, una cabra en carne y hueso.

Beeeeeeee.

Con la de tiempo que pasaba yo en Shibuya en mi época de estudiante y nunca me había cruzado esta escena, la verdad -está incluso cerca de la escuela a la que iba-. Al parecer esta cabra pertenece a una cafetería llamada Sakuragaoka, a la que no entré porque iba con un poco de prisa, pero algún día tocará entrar por curiosidad y saludar al animalito.

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