jueves, 20 de septiembre de 2012

Cal en Corea del Sur II

En nuestro segundo día cogimos el metro para ir a turistear un poco.



Para llegar a nuestro destino teníamos que seguir al conejo blanco.


El conejo blanco nos guió a Dong Bang, la tienda donde sirven dulces de caca -dong significa caca en coreano-. Bueno, en realidad son dulces con forma de caca.


El metro nos llevó a Gyeongbokgung. Dentro de la misma estación nos encontramos una exposición de pintura y caligrafía.




De camino a la salida apareció una puerta salvaje.


 Se trata de Pullomun. Como no puedo leer coreano, me leí la explicación en inglés, pero la encontré un poco... como que las traducciones de Corea y de Japón las hace la misma persona.


Para los que no os llevéis bien con el inglés, al parecer cuenta la leyenda que cuando alguien atraviesa esa puerta, esa persona no sería vieja para siempre. Que digo yo, eso es lo normal en el ser humano, pases por la puerta o no.

Y finalmente llegamos afuera. Próximamente más.

martes, 18 de septiembre de 2012

Cal en Corea del Sur

Llega la esperadísima -es un decir- crónica de mi viaje a Seúl.
Una tarde cualquiera de septiembre, Kazuki y yo nos dirigimos al aeropuerto de Narita, que en realidad no está en Tokio sino en Chiba.
Tras un par de horas de vuelo, aterrizamos en el aeropuerto de Incheon.

着陸成功!(¡Éxito en el aterrizaje!)


Yo no se más que cuatro palabras de coreano -entre ellas "cuarto de baño", que siempre es importante-, pero Kazuki se defiende un poco más, así que como llegamos por la noche y las máquinas para comprar tickets del tren ya no estaban funcionando, intentó comunicarse con la chica de la taquilla y consiguió comprar un par de tickets.



Como detalle curioso, si compras un billete sencillo, en las estaciones de metro hay unas máquinas para depositarlo, que te dan 500 won a cambio -unos 34 céntimos de euro al cambio actual-. No es mucho, pero es un incentivo para que la gente recicle.

Ni-gou también se vino de viaje.

Curiosamente, la mayoría de hoteles baratos de Seúl son love hotels, los famosos hoteles del amor. Para quienes no hayáis oido hablar de ellos, creo que os podéis hacer a la idea por el nombre de para qué son -pero llamarlos "hotel para follar" no suena bonito, claro-. Por eso muchísimos turistas se alojan en ellos usándolos como hoteles normales, y nosotros nos fuimos a uno también.
La decoración de las habitaciones suele ser cuanto menos curiosa. En nuestro caso, totalmente fan de la combinación azul+rosa, pero el dibujo de la cara de Barbie sobre el espejo daba mal rollo. Aparte de eso, el hotel no era gran cosa -ni especialmente limpio-, pero para dormir y ducharse suficiente.


El hotel estaba en la zona de Shinchon, por donde nos fuimos a dar una vueltecilla y a cenar algo.
¿Qué nos deparó el día siguiente? Próximamente más.

domingo, 16 de septiembre de 2012

De vuelta en tierras niponas

Se acabaron mis brevísimas vacaciones en Corea.


Esta es la última foto del viaje, tras aterrizar en Narita. Próximamente, el viaje en sí.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Mameshiba usa lentillas

Este es un cartel que me encontré de Mameshiba anunciando lentillas del Bic Camera en el tren. Bic Camera es una tienda de electrodomésticos, pero como dice el anuncio, allí también se pueden comprar lentillas.



Y cambiando de tema, como todos los años por estas fechas, se acerca mi cumpleaños.
Para suavizar el trauma de hacerme mayor he decidido celebrarlo de manera diferente este año, así que a partir de mañana Cal en Japón se convierte en Cal en Corea del Sur -solo unos días-.
A la vuelta, más.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Pollos de asar por casa

Un día, tras pasar años sin haber visto nunca un pollo entero en un supermercado japonés, nos encontramos uno -en el de mi antiguo barrio solo los vendían por trozos-. Entonces surgió la idea -alentada por un antojo que teníamos los dos-, ¿por qué no probamos a hacer pollo asado casero? Pues ni cortos ni perezosos nos llevamos uno a casa y Kazuki probó a prepararlo.
Fue un éxito, así que unos días después fui yo la que se aventuró a asar otro pollo, usando una receta distinta. Aunque el cocinero experto es Kazuki, el mío también fue un éxito.

Este es el primero -la mitad que me comí yo-.


 Este es el segundo.


Estaban tan buenos como parece.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Atardecer en Ebisu

Estuve hace unos días por Ebisu, y allí me encontré a los pollos que anuncian el pollo frito del Lawson.

Eso me recuerda que hace siglos que no compro pollo frito en un convini.

Cuando ya me volvía, coincidió con el atardecer. Así lucía la cuesta de camino a la estación.







martes, 4 de septiembre de 2012

Puestos matsuriles en un centro comercial

Hace unos días, por la tarde ocurrió algo inusual. Por primera vez desde que empecé el verano pude salir a la calle con el pelo suelto sin morir de calor.

Irradiando pompitas de felicidad al volver a sentirme como un ser humano.

Ese día fuimos Kazuki y yo al centro comercial de cerca de casa, a comprar unas cosillas que nos hacían falta, y nos encontramos una mini feria con algunos de los juegos típicos de las matsuri, de pescar cosas en una piscinita, y máscaras de las que venden para los niños pequeños.




Desgraciadamente, los días siguientes a ese ha seguido el calorazo que me obliga a apartarme el pelo del cuello. Las cigarras siguien cantando, así que supongo que el verano aún se tirará un tiempo resistiéndose a remitir.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Ramen que te hace molar

Hay un pequeño, pero muy popular restaurante de ramen -suele formarse cola- cerca de Shinbashi en el que, al parecer dependiendo de la cantidad de ajo que te eches te hace molar más -en el caso de ser hombre. En mi caso, supongo que solo hizo que me subiera la testosterona o algo-.

Este es el ramen que sirven:

La sopa es tonkotsu, que al parecer es poco popular entre las féminas japonesas. Es mi sopa favorita de ramen.

Y este es el cartel que tienen en el mostrador:


Os lo traduzco. El cartel grandote dice:

Echar ajo. 
Una cucharada: ikemen (ikemen es el término japonés para "hombre atractivo").
Dos cucharadas: súper ikemen.
Tres cucharadas: bari-o (es el nombre del restaurante, algo así como el maestro -masculino- del ramen).
Prueba a hacerlo, por favor.

Me eché dos cucharadas y me sentí súper ikemen, pero no me salió barba.