martes, 11 de abril de 2017

Yuri on ice en Animate Cafe

Animate cafe es una cafetería de la tienda Animate -especializada en manga y anime-. Tiene varias sucursales en Tokio, y suelen hacer un menú temático con la serie popular del momento, que va cambiando.
Vi un día pasando por el de Shinjuku que estaban haciendo un especial de Yuri on ice. Quería ir, pero desgraciadamente va con reserva y ya no aceptaban. Afortunadamente, uno de los Animate cafe de Ikebukuro -el número 2- también estaba haciendo especial del mismo tema. Probé a intentar reservar allí -va por sorteo. Eliges cuándo quieres y si tienes suerte te aceptan la reserva- y hubo suerte.

Fui con Inés, que también es fan de Yuri on ice.

Es en la 4ª planta de este edificio.

Al llegar hay que hacer cola para entrar, y una vez que entramos tenemos un límite de 1 hora y media para estar allí -es muy popular-. Hay que enseñar algún carnet de identidad para que se aseguren de que realmente es tu reserva.
Una vez superado el siempre traumático momento de tener que decir mi nombre y apellidos -por muuuy despacio y ajaponesado que lo diga nunca lo pillan-, nos acompañaron a nuestra mesa.

 Cada mesa tenía personajes diferentes. Me tocó el rey de los selfies.

Echemos un vistazo al menú.



Según lo que pidieras te traían de regalo un posavasos o un marcapáginas. Los posavasos los elegían al azar y te los traían bocabajo para que fuera una sorpresa. Los marcapáginas también los elegían al azar, y te los traían en un sobre cerrado.

Para beber lo primero que pedí fue la bebida de Yurio. No es que sea muy fan de ese personaje, pero la bebida tiene orejitas... OREJITAS.

Es una bebida monísima. Sabe parecido a las gominolas de Coca cola.

Hubo suerte y mi primer posavasos, que podéis ver al lado de la bebida, fue el secreto que no mostraban en el menú.

Por algún extraño motivo nos trajeron el postre antes que la comida. Pedí el annin doufu con el mochi con forma de panda.

Además de ser todo tan mono, está bueno. El panda está relleno de anko.

Tras el postre vino la comida. Pedí lo más friki del menú, el katsudon.

La pinta no era muy allá.

Desgraciadamente la pinta no engañaba. Es el katsudon más triste que he comido hasta ahora. La carne estaba muy seca y todo sabía a microondas. El arroz estaba especialmente malo, así que no me lo acabé...

Para quitar el mal sabor de boca, pidamos algo más de beber. Esta vez pedí la bebida de JJ, porque lleva nata y una galleta, y como postre final pintaba bien.


Además de comida y bebida, también se podía comprar merchandise. Había un límite de 10 llaveros y 10 chapas por persona, y te daban un ticket que te sellaban con cada llavero y chapa que comprabas para asegurarse de que la gente realmente lo cumplía.


Por cierto, este es el aspecto que tenía la cafetería por dentro.

Clientela 100% femenina.

Fue una experiencia divertida. Estos son los posavasos y marcapáginas que me tocaron.


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