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domingo, 15 de julio de 2018

Si no puedes con ellos, ponte en remojo

Con el planeta recalentándose, este julio estamos teniendo por aquí temperaturas propias de agosto mezcladas con una humedad que siento que me van a salir branquias. Por eso mismo y huyendo del horrible calor, la señorita Madness y yo nos fuimos a la playita, a ponernos en remojo hasta convertirnos en garbanzos -¡bieeeeeen!- y refrescarnos.

Playitaaa.

Como siempre, fuimos a la playa de Kamakura. En la zona a la que vamos hay 2 playas, la popular con chiringuitos y que se llena de gente, y la que vamos nosotras, que no hay chiringuitos ni duchas, pero tampoco hay casi gente, lo que es un gran punto a favor -y total, hay un convini al lado con cuarto de baño por si te llama la naturaleza-.

Está por ahí.

Lo primero fue ir a dicho convini a comprar litros y litros de agua -niños y niñas, no olvidéis hidrataros-, y lo segundo fue montar la tienda de campaña para tener sombrita cuando estemos fuera del agua.

Quedó bastante bien.

Imagino que porque es una zona tranquila y con poca gente, una pareja aprovechó para hacerse sus fotos de boda cuando estábamos allí. Tenían que estar muriéndose de calor los pobres, pero seguro que las fotos quedaron bonitas.


Como curiosidad, este año por megafonía estaban pidiendo a los bañistas que se abstuvieran de beber alcohol en la playa o de llevar tatuajes descubiertos. Sí que se ha puesto estricto el tema -aunque era solo el anuncio por megafonía, no había nadie encargado de hacer que se cumpliera-.

Por cierto, por la noche se pone muy bonito también -el sol ahora se pone a eso de las 7 de la tarde-.


domingo, 11 de marzo de 2018

Cal en Filipinas

Kazuki y yo, como todos los inviernos, nos fuimos de viaje a algún sitio en el que fuera verano, y esta vez tocó Filipinas, país en el que ninguno de los dos habíamos estado antes.
Atraidos por la playa, buena temperatura, y la posibilidad de hacer snorkel, fuimos a Cebú -por la cercanía al aeropuerto más que nada- y a la isla de Panglao, más concretamente a Alona Beach.

El viaje no empezó con buen pie, ya que nuestro avión salió con casi 3 horas de retraso. Muchos otros vuelos iban con retraso ese día a pesar de ser un día sin ningún tipo de inclemencia climática. A saber qué pasó.
Cuando llegamos ya no salían autobuses del aeropuerto, así que tocó coger un taxi al hotel. Había leído por internet que 400 pesos mínimo, pero nos costó algo menos de 200 al final.

Cogimos uno de los "white taxi" de la parada de idem.

Había taxistas intentando sacar a gente de la cola para subirles a su taxi, pero pedían bastante más dinero y había oído muchas historias sobre taxistas timadores, así que decidimos que por hacer cola 5 minutos no pasaba nada.

Al día siguiente fuimos al puerto a coger el ferry para Bohol, que sale del Pier 1 de Cebú.

Nuestro ferry.

Tras 2 horas de ir en una nevera flotante -ese aire acondicionado lo podían bajar un poco, menos mal que llevaba una sudadera- llegamos al puerto de Tagbilaran.
Para nuestra desgracia se puso a llover muchísimo, y teníamos que esperar a que nos dieran nuestro equipaje -hay que facturarlo y luego tienes que ir a que te den tu maleta según la bajan-. Mi maleta se ve que se les cayó sobre un charco mientras repartían las demás, y el interior estaba empapado. Eso sí, mi abrigo impermeable iba arriba del todo protegiendo lo demás, así que fue lo único que se mojó del contenido, menos mal. 
Una vez con nuestras maletas fuimos a nuestro destino, Alona Beach. Al principio seguía lloviendo a raudales, pero luego por fin amainó, y pudimos dar una vuelta por la playa, bañarnos un rato en el mar y ver el atardecer.



Aunque ya sabía que es un país bastante católico, no me esperaba tantísimos rosarios y figuritas de Cristo y la virgen por todas partes. Esta que había en nuestro hotel por fuera era enorme y de noche daba mal rollo.


¿Qué hicimos durante el viaje? Pues básicamente comer, estar por la playa y hacer snorkel. Aunque mucha gente coge un barco hasta una isla cercana, si vas hacia la izquierda hasta el final de la playa hay una zona sin barcos -alguna vez entra alguno, pero pocos- con muchos peces -encontramos a Nemo-, estrellas de mar enormes y erizos de mar de todos los tamaños. El agua era muy clara, así que se veía sin problemas.

¡Al agua, patos!

Todo preparado para sumergirse.

Ya podía tener una playa así cerca de casa.

La verdad es que no me puse muy morena porque suelo reaplicarme el protector solar muy a menudo -algo muy importante-, pero Kazuki se toma mucho menos en serio la protección de su piel, y se puso como una gamba.

Au.

viernes, 9 de junio de 2017

Junko Chihira

Hoy estuvimos Kazuki y yo por Odaiba, aprovechando un día libre de ambos -sí, los dos tenemos horarios raros-.

El look del día. Por fin puedo estrenar la camiseta que modifiqué.

Tras comer y dar una vuelta por la playa decidimos visitar el centro comercial Aqua City.

Me encanta este paisaje de mar y ciudad.

Cerca de la entrada había dos puestos de información, uno con empleadas humanas y el otro con una empleada que aunque tiene forma humana no lo es.
Os presento a la robot Junko Chihira.

Pregunte en información. Allí le informarán.

Así de cerca da un mal rollo...

Y porque soy cruel y no quiero ser la única que tenga pesadillas esta noche, la podéis ver en movimiento en este vídeo que grabé.


sábado, 8 de abril de 2017

Viaje a Krabi II

Tras el inciso para hablar del hanami, como todos los años, volvemos con el viaje a Krabi.
Algo muy típico para hacer allí es el llamado "island hopping". Esto consiste en montarse en un barco y visitar varias de las islas cercanas a lo largo de la mañana.
Hay varios tipos de tours para hacer esto, ya que hay bastantes islas para elegir. Recomiendo no contratarlo en hoteles, porque cobran bastante más que los puestos que hay en la calle -que hay muchos para elegir, además-.

Nosotros elegimos el llamado "tour Hong Islands". No es el más popular de todos, pero precisamente porque queríamos hacer snorkeling, era mejor elegir uno que no fuera el que se iba a llenar más de gente.

La primera parada fue Hong Lagoon.

Íbamos en un barco parecido a ese.

Realmente no se le puede llamar parada, porque no había ningún sitio para poder bajarse y básicamente pasamos por ahí despacio para poder hacer fotos.

La siguiente parada -esta sí que cuenta- es Lading island. Agua templada, tranquila y transparente y muchos peces que nadaban a tu lado. Paramos un rato para bañarnos, hacer snorkeling, o tomar el sol quien quiera.

No teníamos funda para meter la cámara debajo del agua, así que desde fuera.


La tercera parada es Pakbia island. Cuidado con los monos salvajes, que se acercan a la playa por el tema de que hay bastante gente desprevenida y son muy amigos de lo ajeno.



En la última parada, Hong beach, hay que pagar para entrar -poderoso caballero es don Dinero-.

Es más caro para extranjeros que para tailandeses, por cierto.

Muy bonito y genial para hacer snorkeling y bañarse, pero la visita al cuarto de baño público que hay allí fue bastante traumática.
Había 4 opciones en el baño de mujeres:

1. Puerta que no cierra.
2. La puerta cierra, pero hay mierda en la taza y no hay modo alguno de tirar de la cadena -no hay cadena, vamos-.
3. Como 2 pero la mierda llegaba hasta el borde de la taza. No me lo invento.
4. Alguien había tenido un accidente de sangre de regla y tampoco había cadena, pero era el menos malo...

Pongo otra foto bonita para olvidar el trauma.


Quitando lo del baño y que el barco se averió a la vuelta y tardamos bastante más en volver de la cuenta, la experiencia estuvo muy bien.

martes, 4 de abril de 2017

Viaje a Krabi I

¡Cuánto tiempo! La verdad es que he estado unos días de vacaciones -y ocupada a la vuelta-, así que no he podido acercarme mucho por el blog. Hoy por fín tengo un ratillo y he decidido hablar un poco de a dónde nos fuimos Kazuki y yo de vacaciones.

Se trata de la provincia de Krabi, en el sur de Tailandia. Más concretamente en un pueblo llamado Ao Nang.
Nosotros habíamos estado en la capital, Bangkok, pero esta vez tocaba buscar un sitio cálido con playa para olvidarnos del invierno que tantísimo se está alargando en Japón.
En la cercanía hay multitud de pequeñas islas, así que estuvimos en bastantes playas a las que se puede acceder tanto a pie como en barcos que ejercen de taxis -bueno, más bien de autobuses acuáticos-.

Estas son algunas de las playas que visitamos. Empecemos por Nopparat Thara beach:

Los barcos de los que hablaba.

Al agua, patos.


Yendo en dirección sur tenemos Ao Nang beach.


Desde un barco camino a West Railay.

Y ya que vamos de camino, este es el aspecto de West Railay beach. Por cierto, para montar en los barcos hay que tener cierta habilidad atlética, aviso.


Cuando llegamos había bajado la marea, y descubrimos que la playa está llena de pepinos de mar bastant grandotes. Si nunca habéis visto un pepino de mar, es esto.


Con la marea baja se puede andar mojándose solo los tobillos hasta bastante lejos -teniendo cuidado de no pisar peninos de mar-.


Próximamente, más.

lunes, 28 de julio de 2014

Kamakura Hanabi Taikai 2014

Como el año pasado nos gustó, este año Madness y yo decidimos repetir, y fuimos a ver la 66ª edición de los fuegos artificiales de Kamakura.

Este año no había previsión de lluvia, pero sí previsión de calor. La estación de las lluvias por fín nos ha abandonado, pero eso implica el inicio del infierno... Digo... Del verano japonés.
Esta vez no me puse el jinbei, sino ropa veraniega normal, el bikini debajo -que no falte- y varios litros de sudor que fueron emanando a lo largo del día.
Para no convertirnos en gambas nos echamos varias capas de protector solar a lo largo del día, pero a mí no me hizo demasiado efecto -bueno, a ninguna de las dos- y he cogido en un día el moreno que me suele costar coger meses.

Como el año pasado, evitamos la zona que se peta desde horas tempranas -también conocida como Benidorm II- y fuimos a la zona menos concurrida para poder pasar la mañana tranquilamente y sin agobios. Lo primero fue aposentar la esterilla y nuestras cosas en la arena.

Este año toca esterilla rosa. Las toallas las tenemos dobladas porque la arena quemaba cosa mala.

Una de las cosas molonas de Kamakura es que tiene playa y montaña, ahí todo junto. Aún así no me plantearía vivir allí por el tema del riesgo de tsunamis.


Bueno, vale ya de hacer fotos, ¡al agua patos!



Llegó la noche y con ella el comienzo de los fuegos artificiales. El caso es que el año pasado me salieron mejor las fotos que este año, pero no pasa nada, porque esta vez lo que os voy a mostrar no son fotos sino los fuegos en movimiento.


jueves, 1 de mayo de 2014

Más Funabashi

LaLaport TOKYO-BAY, donde tuvo lugar Funassyi land, se encuentra al lado del puerto, así que aprovechamos para acercarnos al mar y disfrutar del olorcito salado.



sábado, 19 de octubre de 2013

Tras el tifón viene la calma

Últimamente nos han venido tifones uno detrás de otro, aunque te acostumbras. Curiosamente, siempre que hay algún tifón salen en la televisión de aquí imágenes de alguna zona inundada de Japón, o algún árbol derribado o algo así, pero en Saitama, quitando aquel tornado que hubo hace no mucho por el norte, rara vez ocurre nada. Viento fuerte, lluvia y ya.
Una colega mía que también vive en Saitama dice que eso se debe a que esta prefectura se encuentra protegida por un campo AT, y por eso nunca hay ningún desastre. Va a tener razón.

El caso es que la mañana del tifón más reciente, que pasó por la región de Kanto el 16 de octubre, yo tenía que ir a Odaiba. Cuando hay tifones suele haber retrasos en los trenes, así que me levanté por la mañana y puse la televisión para ver el estado de las líneas de ferrocarril. Para mi horror se encontraban casi todas interrumpidas -las que necesito yo para ir a Odaiba, todas fuera de servicio-. Afortunadamente, a eso de las 11:30 de la mañana empezaron a reanudar el servicio. Aún así fue complicado llegar, porque los trenes iban llenos a reventar de gente que había estado esperando, pero llegué a tiempo.

Tras la tormenta viene la calma, y una vez el tifón pasó de largo, así de bonito y despejado se quedó Odaiba.




Además de un cielo azul, me encontré con un Puccho gigante. He aquí el momento capturado en una foto.

Con el otoño vuelvo al flequillo.

sábado, 9 de marzo de 2013

Makuhari y el mar

Estuve recientemente en Makuhari, en la prefectura de Chiba, por cuestiones de trabajo. En Chiba, aparte de los famosos cacahuetes de la región -o algo-, hay playa, y aunque hubiera querido ir a jugar con la arena y tal, no me pude acercar mucho, pero al menos pude hacer alguna foto. También coincidió con los primeros días de un clima un poco más primaveral -diría que "a pesar del viento", pero aquí los fuertes vientos son muy primaverales-, así que pude disfrutar del sol, el olor del mar y el sonido de las olas.


sábado, 17 de diciembre de 2011

El autobús acuático

Cal en Japón va a dejar de ser "Cal en Japón" en breve, para pasar una temporadita como "Cal en España". Durante esos meses aún no he decidido qué hacer con este, mi blog. Podría dejarlo aparcado hasta que vuelva al territorio nipón, o podría hacer algunas actualizaciones de vez en cuando.
No tengo pensado dejar al blog morir, aunque durante unos meses tendrá menos actividad, claro está.

Y como en Madrid no hay mar, antes de tener que subirme al avión decidimos ir a dar un paseito en barco.

Aunque no fue en este barco.

Odaiba, la isla artificial de Tokyo, se encuentra conectada tanto por tren normal, "monorraíl", como por autobús acuático. En esta ocasión decidimos probar la última opción.


Este sí que era nuestro barco.

¡Zarpamos!



¡Llegamos a Odaiba!