miércoles, 23 de octubre de 2019

Cloud with Sky

A primeros de este mes Kazuki y yo estuvimos unos días en Seúl de vacaciones. Además de comer hasta reventar estuvimos en algunas cafeterías de animales en las que no habíamos estado antes -donde vivimos está prohibido tener mascotas, pero necesitamos amor perruno de vez en cuando-.
La primera a la que fuimos se encuentra en la zona de Hongdae, y se llama 구름 뜬 하늘, o en inglés Cloud with Sky. Como dato curioso, son los nombres de dos de las perras que hay allí -"Nube" es una malamute de Alaska y "Cielo" es una bobtail-.

Es en el primer piso de este edificio. Donde el cartel con 2 perros.

El sitio me llamó la atención por tener muchos perros grandes, lo cual es una rareza en cafeterías de perros. Cuando le enseñé a Kazuki fotos del sitio en Instagram -él no tiene cuenta- tardó medio milisegundo en decirme que quería ir fijo.

Muero de amor.

Además de tener perros residentes, también funciona como hotel para perros, así que algunos de los peludines con los que pasas el tiempo allí solo están de visita. Un ejemplo de huésped temporal es esta perrita a la que se referían como Sexy -me abstengo de hacer comentarios sobre el nombre-.

Era súper adorable, fue la primera en acercársenos.

Los perros residentes tampoco tenían nada que envidiar en términos de adorabilidad.

Suaaaave.

Como toda cafetería de animales en Seúl, hay que comprar una bebida al entrar -eso cubre el precio de la entrada-. Eso sí, parece que los humanos no somos los únicos en pillar bebidas.


Estuvo bastante bien, volvemos seguro.

martes, 1 de octubre de 2019

Monstruo calórico

Estamos a 1 de octubre y sigo llevando camisetas de tirantes y pantalones cortos para salir a la calle. El lado bueno es que todavía hace clima de comer helados -*cof*como si no los siguiera comiendo en invierno*cof*-.
Pues un día que estaban los helados a mitad de precio en el gyomu super apareció esto.


El helado se llama "karorii monsutaa" -"calorie monster" en japanglish-, y en el texto de la derecha dice que con 3 tipos diferentes de queso supera las 300 calorías -concretamente tiene 309-.
Como persona que come helado habitualmente, he comprobado que acercarse a o superar las 300 calorías por helado es algo muy común, pero oye, déjales, que lo mismo convencen a alguien que no suela mirar cuántas calorías tiene la comida.

El caso es que como amante del queso había que probarlo. Según ponía en el envoltorio, la capa del centro es chocolate de queso gouda. La capa que lo cubre es helado de queso crema, y la parte exterior tiene chocolate blanco y galletas con sabor "como a queso cheddar" -lo pone así tal cual-.
Probemos la guarrería, a ver qué tal sabe.


Sabe mucho a queso, sí. Yo le cambiaría el nombre de monstruo calórico por aberración de queso. A mí me encantan los dulces de queso, en plan tartas de queso y derivados, pero esto no sabe a queso que pegue con un dulce, sino más a algo que pega en una bolsa de gusanitos con sabor a queso.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Tori no Asobiba Chorakuen

La semana pasada fue mi cumpleaños, y este año, aunque Kazuki y yo no nos fuimos de viaje a Corea del Sur como en años anteriores, sí que hicimos un pequeño viaje hasta una zona remota de la prefectura de Kanagawa. Más concretamente, a la ciudad de Chigasaki.

Pero antes de nada, vamos con el look del día.


¿Y qué hay perdido por Chigasaki a unos 10 minutos en autobús de la estación del mismo nombre? Pues una "cafetería" -según su página web, pero no sirven bebidas de ningún tipo. De hecho te avisan de que cerca no hay convinis y que si quieres algo de beber que lo compres antes de venir- de pájaros. Bueno, más que una cafetería es una habitación de un chalet en medio de un barrio residencial de un señor amante de los pájaros que cría y acoje cacatúas, loros, etc. y que también les busca un hogar -algunos están a la venta-, y supongo que decidió un día empezar a cobrar a la gente por ir a jugar con sus pájaros -que me parece bien, los pájaros también necesitan mucha atención y cuidar tantos tiene que ser un dineral-. También tiene servicio de hotel de pájaros, por si tienes un loro y te quieres ir de vacaciones y no sabes dónde dejarlo mientras.

Esta "cafetería" se llama "Tori no Asobiba  Chorakuen" -鳥の遊び場 鳥楽園, que se puede traducir como "el patio de juegos de los pájaros, el paraiso de los pájaros"-.

Lo que decía, es un chalet.

Al llegar el dueño te enseña las normas -solo en japonés, aviso- y te pregunta si tienes pájaros en casa. Si no tienes solo te tienes que desinfectar las manos y pagar antes de entrar.
Son 1000 yenes la hora y 500 yenes cada 30 minutos extras, pero también hay una opción de "free time" por la que por 2000 yenes puedes estar sin límite de tiempo -nosotros estuvimos algo más de 3 horas-. Esto lo pone en la web, pero no en el papel que el dueño te enseña, así que es bueno saberlo antes de ir.
Una vez estás dentro el señor desaparece -a ratos te vigila disimuladamente desde la habitación de al lado- y te deja en una habitación llena de pájaros enormes y amorosos que vienen volando para posarse en tu cabeza, tus hombros, comerse tu ropa...

 Disfrutando de mi popularidad, aunque sea temporal.


El dueño nos advirtió sobre Momotaro, la siguiente cacatúa Galah de aspecto adorable e inocente, por no hablar de su tremendamente suavecita cabeza.


Al parecer si se te sube al hombro es posible que te intente picotear la cara, así que estuve teniendo mucho cuidado cada vez que se me subía al hombro. Gracias a eso, la cara no me la picoteó -el cráneo cuando se me subió a la cabeza en cambio...-.
Los demás pájaros eran más pacíficos, afortunadamente.

Esta era especialmente adorable.

Este loro eclecto tan mono no dejaba de volar hacia mi cabeza y posarse en ella.


Si el sitio os ha gustado y os interesa ir, os aviso de unas cuantas cosas:

Como en las cafeterías de pájaros a las que he ido hasta ahora los pájaros grandes suelen ser menos de acercarse a la gente, hasta ahora nunca me habían agujereado la ropa -a Kazuki sí-, así que cometí el gran error de llevar mi camiseta favorita. Perdón, mi ex-camiseta favorita, descanse en paz. Os recomiendo ir con ropa que no os importe mucho, que cuando tienes 4 cacatúas a la vez encima no puedes evitar que todas te picoteen la ropa.

Personas a las que no recomiendo ir:
-Quienes no estén acostumbrados/as a los pájaros grandes o tengan el más mínimo reparo delante de ellos, ya que todos los pájaros están sueltos.
-A quienes les importe que les vayan a arañar y picotear, y alguna caca ocasional. Llevad toallitas húmedas, que allí no tienen.
-Quienes tengan los oídos sensibles.
-Quienes tengan intención de ir solos/as. Por muy acostumbrados que estéis a los loros y las cacatúas, a veces necesitas ayuda y como ya he comentado antes, el dueño desaparece la mayor parte del tiempo.

Personas a las que sí recomiendo ir:
-Amantes de los pájaros, cuanto más grandes mejor.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Trabajos de los últimos meses

Empezamos con este trabajo que pensaba que había subido al blog pero se ve que no -¿lo habré soñado?-. Salgo en un programa de TBS llamado "1ban dake ga shitteiru", en la dramatización de la historia del vuelo de Malasia que desapareció antes de llegar a su destino.

"Los pobres pasajeros no se imaginaban lo que iba a ocurrir a continuación..."

Aunque normalmente suelo omitir los trabajos en los que solo se me ve de espaldas o borrosa de fondo, he decidido añadir este porque se me ve la espalda bastante bien -espalda videogénica o algo-. Se trata de una escena de una película para emisión solo en televisión de NHK llamada "Yume Shokudo no Ryourinin", que se emitió en julio de este año. Va de cocineros en las olimpiadas de Tokio de 1964, por si os interesa.

A la derecha.

El siguiente, también de julio, es un anuncio web de un teléfono para conferencias de Yamaha -modelo YVC 330, por si sentís curiosidad-.


Por orden cronológico pasemos a agosto. Esta vez se trata de un programa de NHK llamado "Gretel no kamado". En este episodio hablan de la historia de cómo se inventó el pudding a la mode.

"Este flan no me congratula".

Para acabar, pasemos a finales de agosto. Salí en una escena de una teleserie llamada "Gisou furin".

Soy la de la camiseta de tirantes verde.

sábado, 24 de agosto de 2019

Hanabi en Todabashi 2019

A primeros de agosto, y como todos los años, Kazuki y yo fuimos a ver los fuegos artificiales de Todabashi. Lo primero de todo fue hacerme los moños grandotes tradicionales de siempre.

¡Lista!

Compramos bolsas de patatuelas varias y bebidas, y nos dirigimos al río en nuestras bicicletas. Este año costó un poco más aparcar las bicis, pero lo logramos y fuimos a buscar un buen sitio para ver los fuegos artificiales.

Con el viento, calor y humedad el flequillo me duró medio segundo bien.

Este año no nos pusimos en el mismo sitio de césped de siempre, porque había crecido bastante y con él la cantidad de insectos aumentó exponencialmente. En su lugar nos pusimos ahí, en un lado del caminito de asfalto que hay cerca de la zona de césped.

Muchos trajeron sillas de camping. Nosotros una esterilla.

Entonces tocó esperar un poco y por fin empezaron los fuegos que iban a durar hora y media. Este año no llevamos cámaras de fotos -tengo una digital, pero está en las últimas-, y quienes tengáis un iPhone como yo sabréis lo mal que saca fotos de noche. Aún así hice lo que pude.



Aunque hacía mucho calor, afortunadamente por la noche se puso a soplar viento un poco fresquito, lo que se agradeció mucho. Los fuegos estuvieron muy bonitos, como todos los años.

martes, 20 de agosto de 2019

Gegege no yokai 100 monogatari

El otro día fui con Sonia a una exposición que hacían en Ikebukuro llamada "ゲゲゲの妖怪100物語" -se lee "Gegege no yokai 100 monogatari"-. Según la página web, en esta exposición se puede experimentar el mundo de los yokai dibujados por el autor del famoso manga "gegege no Kitaro". A mí me encantan los yokai y aquí nos ibamos a encontrar con unos 100, así que prometía.

Llegamos y no había una cola muy larga para entrar, menos mal -aunque la cola era todo familias con niños pequeños-.

¡Entremos pues!

En las paredes de los oscuros pasillos había ilustraciones y la historia de 100 yokai distintos. No solo eso, sino que algunos de los yokai se habían materializado ahí dentro.






Como toda exposición en Japón, la última parte por la que hay que pasar antes de la salida es la tienda de regalos -*cof*consumismo*cof*-.


Vendían cualquier tipo de objeto relacionado con Gegege no Kitaro habido y por haber, hasta papel higiénico.

A la izquierda chocolate y a la derecha caramelos.

Aunque caro, estuvo bastante bien.

sábado, 17 de agosto de 2019

Tori no iru cafe, la revancha

Hace varios años fuimos a una "cafetería" -en la que no sirven bebidas- de pájaros en Asakusa llamada Tori no iru cafe. Como amantes de los animales plumíferos, la experiencia nos gustó mucho, pero el sitio era bastante carillo, siendo 1500 yenes la primera hora y luego 300 yenes extra cada 15 minutos más -Kazuki y yo lo de estar una hora solo pues... como que imposible-. Pues recientemente, y con ganas de una dosis de amor alado, estuvimos mirando en internet cafeterías de pájaros no muy lejanas donde tuvieran mucha variedad, y volviendo a mirar de casualidad la web de Tori no iru cafe, descubrimos que se había vuelto más barata. Ahora pagas 1500 yenes por la entrada y puedes estar todo el tiempo que quieras -lo que en Japón llaman "free time", o フリータイム en katakanaglish-.
Con tan buena noticia, estaba decidido, y fuimos allí.

Aunque las estaciones más cercanas son Asakusa y Tawaramachi, decidimos ir andando desde Ueno para hacer ejercicio -aprovechando un día que bajó un poco la temperatura y se podía dar un paseo sin morir de calor-.

Una vez llegamos entramos, nos pusimos nuestros ponchos protectores -aunque no nos protegieron de todas las cacas, qué remedio- y antes de aventurarnos a la sala llena de pajaritos, saludamos a los buhos de la entrada.


Entonces nos adentramos en el Área 51.


Aunque la otra vez casi no había gente, esta vez estaba bastante lleno. Imagino que es la combinación de que sea más barato y que estamos en la semana del obon, donde mucha gente tiene vacaciones.
Dejemos de lado a la gente, que no es lo que hemos venido a ver, y centrémonos en los pajaritos. Empecemos con esta cacatúa rosada. Es adorable, pero le gusta atacar cordones de zapatillas, y no le gusta que le interrumpas.

Que no os engañe esa carita. Está esperando a que bajes la guardia.

Había varios guacamayos, en total 3 adultos y... ¡2 polluelos! Los guacamayos adultos me dan un poco de respeto porque tienen el pico muy grande y me he llevado picotazos dolorosos de picos mucho más pequeños, pero los polluelos son tan... adorables a la vez que enormes.

¡Es taaaaaan adorable!

Este gran pequeñín me cogió cariño, y parece que solo se tranquilizaba cuando lo cogía yo. Cuando lo cogía Kazuki -a pesar de sus poderes de princesa Disney, no os podéis imaginar lo popular que es con animales en general- no dejaba de gritar y al final siempre me lo tenía que devolver.

Con quien Kazuki sí fue popular fue con la versión ya crecida del todo.

Durmiendo con cara de felicidad.


Si os gustan las cotorras del sol, hay decenas.

También hice buenas migas con esta amazona frentiazul.

¿A que es una monada?

Esta es la web del sitio -no me pagan por hacer publicidad-, por si os interesa o si os apetece pasar por ahí.

viernes, 2 de agosto de 2019

Sushi casero

Hoy a Kazuki y a mí nos apetecía sushi, pero el restaurante bueno, bonito y barato al que nos hemos aficionado últimamente está a unos 15 minutos andando de la estación y con 37 grados en la calle con sensación térmica de 46 grados como que no queríamos morir... Así que cambiamos de plan y fuimos al supermercado a por pescado para hacer algo en casa -este plan no implicaba pasar 15 minutos más el camino a nuestra estación más cercana andando bajo el sol-.
Últimamente Kazuki se ha aficionado a cortar pescado. Va al súper y se trae un pescado entero y le quita las escamas, las entrañas, lo limpia y lo corta para poder cocinarlo o para sashimi. Pues la idea era cortar pescado para hacer un sashimi don -un bol de arroz y pescado-, pero al final en el súper cambiamos la idea a intentar hacer sushi, que nunca habíamos hecho por nuestra cuenta.

Compramos atún, caballa marinada en vinagre -me encanta-, aodai -según wikipedia se llama paracaesio en español-, lubina rosada y palometa roja. No lo usamos todo, claro, lo que sobra lo congelamos para cocinar otro día.
Pusimos arroz a hacerse en la arrocera, y una vez hecho le eché vinagre especial para arroz -sin el vinagre el sabor del sushi pierde bastante- y tocó mezclarlo todo bien. Tras eso hicimos bolitas de arroz ayudándonos de papel film transparente porque si no se te pega a los dedos cosa mala, y al final añadimos wasabi sobre el arroz y pescado encima de todo.
Estos son los que hice yo.


Para la seguna ronda Kazuki pasó parte del pescado un poco por la sartén a ver qué tal estaba.


Tanto los crudos como los cocinados estaban buenísimos. Para ser nuestro primer sushi casero, el resultado no estuvo nada mal. Definitivamente vamos a repetir.